lunes, 1 de febrero de 2010

Reflexiones sobre Haití



Clara Scherer


22-Ene-2010


La discriminación, que hace de la ignorancia una estrategia, no deja de buscar formas de silenciar argumentos de libertad.



En ocasiones, algunas metáforas de la literatura resuenan de manera sorprendente en la realidad: “El golpe estruendoso de la aurora ha comenzado a estremecer a la fría y brumosa ciudad” (Nabokov). No fue la aurora, sino la tarde, y no sólo la estremeció, sino que la derribó. Y nos dejó desnudos frente a las inclemencias de la historia. África duele trágicamente, en todo aquel “Nuevo Mundo”, en todos los rincones de la actual América. Desde Nueva Orleáns, pasando por la costa oaxaqueña, Brasil, y cruzando hasta Haití. El tránsito de la población negra por la mar océana continúa surcando los tiempos con el sufrimiento de los hombres y las mujeres
Escuchar la música, el jazz, el soul, el blues, es tener en los oídos la tristeza de los seres sometidos a una voluntad ajena. La discriminación, que hace de la ignorancia una estrategia a pesar de que nos golpea en el centro de nuestra arrogancia, no deja de buscar formas de silenciar argumentos de libertad. Ejercicio de reflexión y resistencia que muestra la igualdad de los seres humanos ante la injusticia. Búsqueda de la razón compartida vencida por las pasiones.







¿Cómo mirar la desgracia más allá de lo inmediato? Importante hacerlo mirando al mismo tiempo, hacia el pasado y hacia el porvenir. No repetir soluciones viciadas por los prejuicios ni por la indispensable y sesgada transmisión de los medios ni sólo por la urgencia de remediar el dolor, sino alcanzar la voz de cada ser y resolver, juntos, la mejor manera de caminar, sirviendo de apoyo y no decidiendo su futuro con la batuta de director. Tener claridad, en medio de la polvareda, de las necesidades diferenciadas de las mujeres, a las que muchas organizaciones civiles han tendido, no sólo la mano, sino también, el oído; de los niños y las niñas, a las que el Unicef ya está intentando proteger y continúa acompañando el llanto por las pérdidas, con la impostergable labor de garantizarles el acceso a sus derechos; calmando la angustia de las ancianas por sus muertos y ofreciéndoles el tiempo y el espacio para recordar su vida; además de muchas personas que dan consuelo a los enfermos
El momento para la ayuda humanitaria puede alargarse por la devastación, pero lo que no debe esperar ni un minuto más es la solidaridad de las grandes transnacionales, no con donativos, sino con proyectos que generen empleo, restituyan la riqueza a la tierra y recuperen las viviendas de manera digna. Las empresas farmacéuticas, beneficiadas ampliamente en esta época, ya deben estar trabajando, lo mismo que las grandes compañías productoras y distribuidoras de alimentos, las cadenas hospitalarias, los almacenes. Ésas, las que a la larga han sido las que han acumulado tanto el conocimiento como los recursos para el desarrollo, ¿ya tienen estrategias, programas, ideas para acudir en auxilio de Haití?







Y, nuevamente, que Barak Obama sea el presidente de EU renueva la confianza en que las acciones serán muy diferentes de las que acometió Bush con respecto a la devastación de Nueva Orleáns. Dicen que “En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”.






*Licenciada en pedagogía y especialista en estudios de género






claschca@prodigy.net.mx
Jacques Viau Renaud

Poeta de una Isla y dos pueblos, nació en Haití en 1942 – 1965, siendo muy pequeño sus padres se trasladaron a vivir a Santo Domingo, República Dominicana.







Autor de un solo libro “ Permanencia del llanto”, publicado después de su muerte por el Frente Cultural de la Insurrección patriótica de abril 1965.


Es admirable saber como un joven con a penas 22 años , en esa brevedad de tiempo, pudo lograr toda la profundidad de conciencia de sus pueblos, toda la historia lastimada que le embargó y a la vez ese desarrollo ético, creativo y revolucionario. La profundidad de su texto, de sus expresiones singularmente estremecidas están cimentadas en el marco del legado cultural, poético, político de un pueblo en su lucha por ser, por no dejar de ser.


La Poesía Coreada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo ( UASD), bajo la dirección de José Fco. Jimenez realizó un montaje como forma de rendir un nuevo y merecido homenaje al poeta combatiente Jacques viau Renaud. Tomó su libro “ Permanencia del llanto” y realiza un montaje escénico con sus textos, tejidos de la forma peculiar que les presentamos, del poema 1 al 19 se invierten, se entrecruzan y se organizan y forman un todo para la escena.


Jacques te brindamos este laurel de la inmortalidad que tu mismo fuiste tejiendo con tus versos.


PERMANENCIA DEL LLANTO


Aun transcurren los días sin que el hombre pueda contra el llanto.


Se entrecruzan palabras batidas por el viento


y el amor padece el exilio del hombre.


Los hijos mas jóvenes se lanzaron en pos de la pureza.


Los padres temieron por el pan de cada día,


han aprendido a permanecer en la abstinencia.


Ya no comprenden que la primavera es posible.


Hemos ido acumulando corazones en nuestro corazón


palabras en nuestra voz quebrada por azodones


hemos dejado huellas por todos los caminos


y algunos de nosotros ya no estamos.


Hemos ido de manos con las sombras.


Nuestro andar es un grito estacionado


por cada paso, un día que transcurre


por cada palabra, mil palabras que vocifera la prole.


Que será de nosotros después de esta larga travesía ?


En que preciso momento se separó la vida de nosotros,


en que lugar, en que recodo del camino ?


En cual de nuestras travesias se detuvo el amor para decirnos adiós?


Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.


Nada ha dolido tanto a nuestro corazón


como colgar de nuestros labios la palabra de amargura.


Porque anduvimos este trecho desprovistos de abrigo?


En cual de nuestras manos se detuvo el viento para romper


nuestras venas y saborear nuestra sangre.


Ya no es necesario atar al hombre para matarlo


basta con apretar un botón y se disuelve


como montaña de sal bajo la lluvia.


Ni es necesario arguir que despreciabas el amo


basta con proclamar ceñuda la frente


que comprometía la existencia de veinte siglos.


Veinte siglos, dos mil años de combatida pureza


dos mil años de sonrisas clandestinas,


dos mil años de hartura para los príncipes.


Ya no es necesario atar al hombre para matarlo


la noche, los rincones, no nada de eso sirve ya,


plazoletas y anchas calles se prestan bulliciosas.


No cuenta el asesino con los pacientes, no cuenta el príncipe con los sumisos


todos han olvidado que el hombre es aun capaz de cólera.


Hemos padecido y habremos de padecer nuevamente,


todos los sabemos,y sabemos también que la sonrisa no es nuestra,


que nunca ha estado en nuestros labios, en nuestras manos.


Hay algún camino que conduzca a la alegría?


Hay alguna ruta desconocida?


No


Todas han sido halladas por el hombre todas conducen a la alegría.


Tengo miedo


tanto y tanto golpeado


tanto y tanto derrumbado,


hace tiempo que dura esta marcha, esta búsqueda incontrolable.


Las madres sintieron el temor por los hijos


la diestra armada esgrimió su estandarte.


Unánime, el corazón del mundo se levantaba


unánime, el llanto golpeaba las gargantas,


los hombres marchaban al encuentro con la vida.


No ha sido posible contener el llanto,


aun permanece la bestia en el trono


aun se quiebran las rodillas bajo el sol


y la prole no adivina que la moda es suya.


Callamos


nos doblegamos


y un rumor de patria que se quiebra,


de espaldas combatidas


de embra que se corrompe


nos golpea


todo ha sido falseado por los hombres de odio abundante


todo ha sido traducido en llanto.


Que ha sido del hombre?


Que ha sido de la vida en esta tierra?


Nada ha permanecido tanto como el llanto


Que ha sido del hombre?


Que ha sido de su morada y de su prole?


Unánime el corazón del mundo se levantaba,


tocaba las cimas.


La diestra armada esgrimía su estandarte ,


esgrime,


golpeaba,


golpea,


la vida se precipita.


Que los hambrientos comprendan que la vida les pertenece


que el callado plañidor de las calles


edifique con lo que nunca sus manos han tocado,


que el viento socave el armazón del llanto.


Es preciso que el silencio deje de secundar nuestra voz


que las sombras depongan su hostil armadura ante la vida.


Milenarias voces fatigadas levantaban un clamor


toda la genealogía de la tristeza combatía por la pureza


muchos antes que nosotros empujaron la barca


otros después de nosotros continuaran empujándola.


No hemos sido los primeros,


no seremos los últimos ciertamente,


pero somos lo que del hombre no ha cesado de ser.


Los niños apretujaban su inabordable tristeza,


sus rostros domeñaban los corceles,


mas la maquina arremetía


como reconquistar la vida para el hombre?


Toda la adolescencia de la tierra concurría al


encuentro con la vida.


Y un olor a pureza machacada abundaba en el viento.


No habido tregua, toda la prole acaricio la sangre


en los rostros amigos que apetecían la vida.


Nada ha dolido tanto como el llanto,


hemos sido testigos del esfuerzo de unos brazos


del hombre que mordiera el pavimento gritando la


palabra redentora.


El hombre no ha nacido para morder el polvo,


ni para silenciar la palabra


no ha nacido para contemplar el llanto,


sino para hacerlo grito,


arma que rompa los muros del dolor


difundido.


Habrá que buscar fabricantes de la muerte,


habrá que golpear aunque sea sin manos.


Gritar aunque sea sin voz contra los que difunden el llanto


y guardan la sonrisa.


El hombre no ha podido reír, le ha tocado tan solo morder el polvo.


Mirad el corazón del hombre, es un puñado de sangre bajo el cielo


mirad el corazón del hombre, es una estrella postrada


sobre su propia sombra.


Miradlo, es una lágrima que corre sobre railes enmohecidos


mirad el corazón del hombre, es nudo de ira atrapado por la sangre.


Hombre, he aquí tu rostro


Mujer, he aquí tu carne


Joven corajudo, he aquí tu tumba recién cavada.


Oh, pobre muchacho, no dejaste tu semen frutecido en la tierra:


no te dieron tiempo, pero no importa ...


Yo me declaro tu hijo y en tu nombre elevaré mi voz


porque en mi nombre sellaron tus labios.


Dulce la tierra que protege la disgregada muchedumbre


de celulas que tu animaste y por sendero marcado por


los globulos edifica pesados silenciospara los que aun peramanecen.


Ahora no se donde encontrarte, si en la luminosa trayectoria


de las lunas dormidas o ern la impenetrable dureza de las sombras.


Quizas hayas deajado recuerdo hecho piedra donde puedan mis


manos de tiempo en tiempo acariciarte el rostro anochecido.


Porque hubo llanto en tu vida?


Tus ojos y carne chorreaban lagrimones como para ahogar


muchedumbre, como para lavar al mundo


Cada lagrima tuya abria nichos en la tierra, soles terrenales


fragmentaban voces de recobrada dulzura.


Escuchad, amigo lo que mi corazon proclama en silencio,


que recopila recuerdos y anuda miles de voces ?


Escuchad este clamor hombre de testa sombria


donde crecen flores y plantas oscuras, donde la savia


reconstruye la trayectoria de la sangre.


Escuchad amigo mio, de esta permanencia de luces y sombras,


de combates que nunca se deciden, de ideas y retornos


de este lento trascurso de sollozos del recobrado clamor de


los hombres, todos reclamados para discutir tu palabra,


levantar osamentas y cavar fosas para nuestros muertos grandes?


Escucha, debes escuchar, es tuyuo este silencio que subleva ruidos,


que adormece desde nuestra manos naciendo.


Tuyo estos corazones que albergan la herencia,


tuya esta permanencia del coraje,tuyo todos estos brazos y


piernas y bocas y ojos que quieren multiplicarte, que quieren reconstruirte,


recobrarte con lagrimas y palabras y quejidos .


Escucha, debes escuchar desde tu momento de enmudecido


pregonero inalterable, presencia de las sombras.


Escucha lo que de ti guardaron ecos, lo que de nosotros no pudiste llevarte.


No volveras, no, no volveras


No retorna el viento con las palabras pronunciadas, esta mudado,


mudado de belleza, mudado de tristeza, en definitiva permanencia


de los siglos establecidos.


Quien predijo que los hijos de la tierra rencor anidarian en el corazon ?


Quien supuso la existencia del moho cunando fuimos congregados


para hablar del amor?


Quien predijo, pero quien, el nacimiento de estos hombres


a la pura permanencia en pleno dia, ante todos nosotros que ahora


sollozamos, ante todo nosotros que ahora nos interrogamos ?


Escucha, debes escuchar,amigo, hermano, camarada de la dura


jornada , es tuyo este clamor de hombres mudos gesticulando,


de mujeres vendadas difundiendo ternuras, de lamparas sin gas


parcelando la luz.


Aqui hace tiempo la vida viene mutilandose


se escuda en las cunas


padece en los hospitales


Y se va repitiendo. Se marcha. Retorna. Avanza .


Prostitutas hermosas como caracoles abundan en la calles.


Vagos que acechan el paso de la pureza.


En los palacios, en las asambleas, corazones muertos


proclaman la necesidad del silencio.


Nada habremos de aprender de los lictores que enmudecen.


Nada arrancaremos a los hombres de frac


que no sean rosas muertas.


Como lenvantar los muertos en una insurreccion de sombras


en contra de la muerte?


Como edificar la vida en estas latitudes del odio?


Se dilata la urbe y la alegria se contrae.


La ciudad esta desnuda , desnuda de palabras,


desnuda de hombres con vigor en la venas.


Abundan cazadoras nocturnas y vagos sin ley mi palabra.


Ah! y niños que deambulan asombrados


cabecitas despeinadas aprendiendo la noche,


preguntando a los ancianos el nombre de las constealaciones,


miradas dulce como de estanque,


sin larvas ni musgo,sin naufragios.


Todo esto por las calles.


La vida, el cieno, la pureza.


Entonces ...que nadie alegue ignorancia.


El hombre estuvo a nuestro lado con su grito a cuestas.


Los que no vieron que padezcan por no haber visto.


Los que no escucharon que padezcan por no haber escuchado.


Los que no han padecido que padezcan por no haber padecido.


Adviene el tiempo de la siembra, es preciso limpiar


la tierra de la cizaña.


Hablo del abastimiento que se cumple en nosotros,


de lo que no ha sido por culpa de nuestro silencio, de lo que


ha muerto porque nuestro corazon no quiso emprender la marcha.


Hablo ahora para todos del agobio que se cumple en el abatimiento


de la luz en la morada del hombre.


Nos encerramos en nuestra anatomia, tapamos nuestros poros


para que ni el aire saboreara el poco de luz heredado.


Hemos pagado caro nuestro miedo de morir.


Hemos pagado caro nuestro derecho de estar solos,


a o sentir y a no ver, a no escuchar siquiera.


Hoy cuando en nosotros se cumple la quebradura del canto


aprendemos lo que cuesta abandonar al hombre.


No supimos ser comensales del fuego y hemos sido


comensales del llanto.


Hemos pagado caro nuestro orgullo


ya no son mas que sombra y polvo los que establecieron


la posibilidad del canto.


Hemos pagado caro nuero miedo de morir.


Ganamos una muerte mas dura que la tumba.


Crecemos abatiendo corazones y a medida que


nos alejamos de los lugares comunes,


crece la herida que heredamos de nuestros padres


y de aquellos que no fueron nuestro padre.


Ahora debemos levantar la lumbre con nuestras manos


hechas para quemarse, derrumbar las alambradas hechas para


dividirnos y devolver al niño su palabra de niño, su juguets de niño :


Nada de acorazados infantiles, ni de espaldas reducidas.


Flores para su frente y colorespara burlar el sol y cantos y sonrisas


para que las difundan, para que disminuya la fatiga del padre,


para que contenga la lagrima de la madre que hila.


Nada poseemos y sin embargo podemos modelar.


Hombres, vuestras manos tiznadas de negro carbon humanizado,


golpea la dureza del tiempo trascurrido.


Hombre hay rumor de quebradura en los huesos,


polvo naciendo en nuestro cuerpo,


de nuestro cuerpo como de sumergida sal.


Hombres dejad vuestros nombres en el libro del llanto


derribad las piramides levantadas con sangre,


negad con las manos tiznadas, con la palabra conbatida


antes de que el polvo se desprenda del corazon.


El viento apaga las ascuas de nuetro cuerpo,


revienta nuestros labios,


arranca nuetro pelo hebra tras hebra, y las va juntando,


y las va atando hasta hilvanar una larga palabra


que entumece los oidos.


Aun hay tiempo de decir la palabra ...


Hombre apresurate


asume la herencia sin temor, levantate.


Di la palalabra, hazte ciudadano del mundo,


asume su dolor, su llanto, sé sufragante de su estatura,


aun hay tiempo, di la palabra : Que los hambrientos comprendan que la vida les pertenece.


Que el callado plañidor de las calles edifique con lo que nunca sus manos han tocado.


Que el viento socave el armazon del llanto.

sábado, 30 de enero de 2010

Jacques Viaud Renaud

NADA PERMANECE TANTO COMO EL LLANTO

I
¿En qué preciso momento se separo la vida de nosotros,


en qué lugar,


en qué recodo del camino?


¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor


para decimos adiós?


Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.


Nada ha dolido tanto a nuestro corazón


como colgar de nuestros labios la palabra amargura.


¿Por qué anduvimos este trecho desprovistos de abrigo?


¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento


para romper nuestras venas


y saborear nuestra sangre?


Caminar... ¿Hacia dónde?


¿Con qué motivo?


Andar con el corazón atado,


llagadas las espaldas donde la noche se acumula,


¿para qué?, ¿hacia dónde?,


¿Qué ha sido de nosotros?


Hemos recorrido largos caminos.


Hemos sembrado nuestra angustia


en el lugar más profundo de nuestro corazón.


¡Nos duele la misericordia de algunos hombres!


Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende?


Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea?


Todo ha sido arrastrado por las rigolas.


No supimos dialogar con el viento y partir,


sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima la partida.


Nos depositamos sobre nuestra sangre


sin acordamos de que en otros corazones el mismo líquido ardía


o se derramaba combatido y combatiendo.


¿Qué silencios nos quedan por recorrer?


¿Qué senderos aguardan nuestro paso?


Cualquier camino nos inspira la misma angustia,


el mismo temor por la vida.


Nos mutilamos al recogemos en nosotros,


nos hicimos menos humanidad.


Y ahora,


solos,


combatidos,


comprendemos que el hombre que somos


es porque otros han sido.










II










Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.


Basta con apretar un botón


y se disuelve como montaña de sal bajo la lluvia.


Ni es necesario argüir que desprecia al amo.


Basta con proclamar -ceñuda la frente-


que comprometía la existencia de veinte siglos.


Veinte siglos,


dos mil años de combatida pureza,


dos mil años de sonrisas clandestinas,


dos mil años de hartura para los príncipes.


Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.


La noche,


los rincones,


no,


nada de eso sirve ya.


Plazoletas y anchas calles se prestan bulliciosas.


No cuenta el asesinato con los pacientes,


No cuenta el príncipe con los sumisos.


Todos han olvidado que el hombre es aún capaz de cólera.


Las llamas se extinguen sin haber consumido el odio.


El día irredento ha postergado la resurrección del hombre.


Y los otros,


Aquellos que presencian la matanza sentenciando:


"Locos, habeis tocado a la puerta de la muerte


y ella se quedó en vosotros!"


Esos


Solo saben predecir la muerte,


No han aprendido a combatirla.


No han aprendido a cobijar la tierra en el corazón


Ni a ganar la patria para el hombre.


Y el sumido, ¿qué hace?


¿Dónde deposita su silencio?


¿En qué lugar del corazón teje la venganza?


Nadie lo sabe.


Todos le han olvidado.


Se ha dictaminado que su morada sea la sombra,


que el pan deshabitado sea su alimento,


que el pico le prepare el lecho


y la pala le cubra el corazón.


¿Qué es el hombre combatido?


Nadie lo recuerda.


Lo visten los trapos.


Lo arrojaron en la parte trasera de la casa


y allí


con los residuos


un guiñapo se amontona.


Las llamas se extinguen.


Se arrinconan los hombres en una sola sombra,


en un solo silencio,


en un solo vocablo,


en un llanto solo


y cuando todo sea uno,


uno el llanto y el vocablo uno


no habrá paz sobre la tierra.


¿No habrá paz?


Y aquellos que dictaminaron el destino del hombre,


los que jamás contaron con los sumisos,


amasarán con sangre su propia podredumbre.


¡No habrá paz!


¡Llanto para quebrar el llanto,


muerte para matar la muerte!

miércoles, 27 de enero de 2010

Cinco motivos de Reflexion por la tragedia de Haiti...La tragedia del terremoto que ha asolado Haití el pasado 12 de enero de 2010 me sugiere, dentro del dolor y la impotencia ante lo que está ocurriendo, cinco motivos de reflexión.



Primero.- Los laicistas aprovechan para cuestionar la bondad de Dios e, incluso, su propia existencia o atributo de Todopoderoso, llegando, al más puro estilo marxista, a culpar de todo lo ocurrido a Dios (en EE.UU. un senador demócrata llegó a presentar en 2007 una demanda judicial de reclamación de daños contra Dios, en Nebraska, al que hacía culpable de las “nefastas catástrofes que provocan muerte”). Pero la gran mayoría, por el contrario, ve fortalecida su fe en Dios porque existen explicaciones racionales científicas y bíblicas para tales sucesos; y entienden que al final, el Juez de todo el Universo hará lo que es justo, y ponen su empeño en trabajar para ayudarse a sí mismos o a sus más próximos, cuyas vidas han sido afectadas por el cataclismo.


Segundo.- Estos terribles hechos también sirven para reconocer nuestra frágil condición humana tan llena de debilidades, tanto físicas como sociales (casi siempre los que resultan más dañados son los más pobres y desfavorecidos) y deficiencias políticas (los tremendos daños suelen ocurrir o agravarse en los países cuya clase política y funcionarios se nutren de la corrupción y de la violación de los derechos y libertades más básicas y elementales, aunque, ciertamente, ante fenómenos de esta naturaleza, todos estamos indefensos). Por eso, esto nos lleva a sentir como algo natural la necesidad de solidaridad, a reconocer que en la vida, frente a las necesidades comunes, todos necesitamos de todos para salir adelante. Ante el dolor no podemos hacer ninguna distinción de raza, religión o condición social para ponernos manos a la obra.


Tercero.- Dios creó el mundo tal como es; y en la naturaleza -que es bella- ocurren normalmente esos tipos de desastres (por eso llamados “naturales”) y el ser humano debe adquirir los conocimientos científicos necesarios para dominarla, en aquello en que ella fuese dominable. El mundo está gobernado por leyes naturales establecidas en la Creación, las cuales hay que obedecer o sufrir las consecuencias. Un terremoto es el movimiento violento del planeta, causado por la brusca liberación de energía acumulada durante un largo tiempo, como consecuencia del desplazamiento de las placas tectónicas que conforman la corteza de la Tierra que, aunque habitualmente son movimientos lentos e imperceptibles, en algunos casos suponen un fuerte choque entre sí que provoca la ruptura o superposición de una placa sobre otra, lo que lo origina (y, si no se detecta adecuadamente por el sismógrafo, o las edificaciones no están preparadas, provoca los tremendos daños que hemos visto). Las mismas leyes que gobiernan la gravedad, la materia en movimiento, o fenómenos similares, también gobiernan las condiciones geológicas/meteorológicas.


Cuarto.- Además, algunos desastres puede ser el subproducto de algo que en sí mismo es bueno (si hay montañas para subir, deben también haber valles en los cuales uno puede caer; y si llueve en demasía, lo que palía la sequía, el resultado puede incluir inundaciones) o que hace resurgir en el ser humano el valor de la caridad, la ayuda solidaria, la justa distribución de los recursos, la erradicación de la pobreza, el voluntariado, la generosidad, la entrega, el amor, ….que ennoblecen a la especie humana, creada a imagen y semejanza de Dios.


Quinto.- Dios desea la felicidad del ser humano y, según nos dejó bien demostrado Nuestro Señor Jesucristo a través de su vida pública, su opción es clara: evitar o paliar los sufrimientos. El dolor es camino de resurrección porque desde que el Señor sufrió y murió en la Cruz por todos nosotros, entendemos que todo dolor sirve para algo, que en sus manos ningún dolor ni sufrimiento se pierde.


Fundación Burke






La mayoría de los países latinoamericanos ya se prestan a enviar ayuda económica y humanitaria para apalear las terribles consecuencias del devastador terremoto que azotó a Haití. La Cruz Roja ya está en la isla para atender a los heridos. El mundo deja de lado sus problemas en miras a ayudar a la lastimada Haití.