El sabio no dice lo que sabe, y el necio, no sabe lo que dice.
Amame cuando menos lo merezca, ya que es cuando mas lo necesito.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien dias de tristeza.
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
La puerta mejor cerrada, es la que puede dejarse abierta.
No prometas nada, cuanto te sientas eufórico, no respondas nada cuando te sientas iracundo.
Si haces planes para un año, siembra arroz; si haces planes para 2 lustros, planta árboles; si haces planes para toda la vida, educa a una persona.
Si un problema tiene solución no hace falta preocuparse; si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Que curioso es el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere.
El agua hace flotar al barco, pero también puede hundirlo.
No puedes cambiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Si me das pescado comeré hoy; si me enseñas a pescar comeré mañana.
Incluso las torres más altas, empiezan por el suelo.
Vive cada día de tu vida, como si fuese el último....algún día acertarás.
Jamás desesperes, aún estando en la más sombría aflicción, pues de la nubes mas negras, cae agua fecunda y pura.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
Quien hace una pregunta, es ignorante cinco minutos; quien no la hace, será siempre ignorante.
Es mejor volverse atrás, que perderse en el camino.
Que el maquillaje no apague tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas, Que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel.
viernes, 16 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
La importancia de aprender a escuchar a los demás
* Dedica toda tu atención y el tiempo necesario a la escucha. Elige para cada conversación un momento y un lugar que te permitan prestar toda tu atención.
* Escucha para aprender. En una discusión, si hablas el último, tendrás la ventaja de conocer la posición de todos los demás.
* Escucha lo que el otro dice...y también lo que no dice. A veces no es tan importante lo que nos han dicho sino cómo nos lo han dicho. El lenguaje gestual y el tono de la voz dan más información que las palabras.
* Evita interrumpir. Las interrupciones dan a tu interlocutor un mensaje: lo que yo tengo que decir es más importante que lo tuyo.
* Elige bien lo que vas a decir. En cualquier diálogo, se nos ocurren muchas cosas que podríamos decir. Pero no todas ayudan. Cuando vayas a hablar, piensa si lo que vas a decir enriquece el diálogo o lo rompe.
* Escucha para ayudar a los demás. La escucha es muchas veces lo que la gente más necesita. No intentes resolver los problemas de los demás. Escuchando ya ayudas.
Muchas veces no dejamos que los demás hablen tranquilamente y nos oponemos agresivamente a cualquier cosa que estos digan. Aprender a escuchar a las otras personas, por más que no estemos de acuerdo con lo que ellos dicen, tiene que ser una de las cuestiones básicas de nuestro desenvolvimiento cotidiano.
Aquel que es buen oyente se destaca sobre lo demás. Es que, además de escuchar y dejar hablar a los otros, demuestra que tiene apertura mental.
Sabe tolerar las críticas y las voces disidentes. Por eso mismo, cuando le toca dar su opinión, lo hace sin ser agresivo y exponiendo claramente sus ideas. Quien sabe hablar también sabe escuchar. Y viceversa. Todo parte del respeto, el entendimiento y la serenidad mental.
Saber escuchar y dejar hablar a los demás correctamente es un claro síntoma de madurez mental, intelectual y afectiva. Sólo aquel que está preparado para ello sabe aceptar a los demás, incluso sus prejuicios, exageraciones y otras cosas que mucha gente no toleraría.
Por esto mismo es fundamental el hecho de aprender a escuchar en el crecimiento personal. Cuando lo hayamos logrado, será una señal de que vamos por buen camino.
* Dedica toda tu atención y el tiempo necesario a la escucha. Elige para cada conversación un momento y un lugar que te permitan prestar toda tu atención.
* Escucha para aprender. En una discusión, si hablas el último, tendrás la ventaja de conocer la posición de todos los demás.
* Escucha lo que el otro dice...y también lo que no dice. A veces no es tan importante lo que nos han dicho sino cómo nos lo han dicho. El lenguaje gestual y el tono de la voz dan más información que las palabras.
* Evita interrumpir. Las interrupciones dan a tu interlocutor un mensaje: lo que yo tengo que decir es más importante que lo tuyo.
* Elige bien lo que vas a decir. En cualquier diálogo, se nos ocurren muchas cosas que podríamos decir. Pero no todas ayudan. Cuando vayas a hablar, piensa si lo que vas a decir enriquece el diálogo o lo rompe.
* Escucha para ayudar a los demás. La escucha es muchas veces lo que la gente más necesita. No intentes resolver los problemas de los demás. Escuchando ya ayudas.
Muchas veces no dejamos que los demás hablen tranquilamente y nos oponemos agresivamente a cualquier cosa que estos digan. Aprender a escuchar a las otras personas, por más que no estemos de acuerdo con lo que ellos dicen, tiene que ser una de las cuestiones básicas de nuestro desenvolvimiento cotidiano.
Aquel que es buen oyente se destaca sobre lo demás. Es que, además de escuchar y dejar hablar a los otros, demuestra que tiene apertura mental.
Sabe tolerar las críticas y las voces disidentes. Por eso mismo, cuando le toca dar su opinión, lo hace sin ser agresivo y exponiendo claramente sus ideas. Quien sabe hablar también sabe escuchar. Y viceversa. Todo parte del respeto, el entendimiento y la serenidad mental.
Saber escuchar y dejar hablar a los demás correctamente es un claro síntoma de madurez mental, intelectual y afectiva. Sólo aquel que está preparado para ello sabe aceptar a los demás, incluso sus prejuicios, exageraciones y otras cosas que mucha gente no toleraría.
Por esto mismo es fundamental el hecho de aprender a escuchar en el crecimiento personal. Cuando lo hayamos logrado, será una señal de que vamos por buen camino.
Una persona que personifique la humildad
hará el esfuerzo de escuchar y de aceptar
a los demás. Cuanto más acepte a los demás,
más se tendrá a esa persona
en gran estima y más se la escuchará.
Una palabra dicha con humildad
tiene el significado de mil
con honestidad y significado.
Ante todos los hombres es un Don de sabios describir y percibir al mundo,
La humildad es la riqueza más grande del ser humano, ser humilde ante Dios,
El éxito en el servicio a los demás proviene de la humildad.
Cuanto mayor sea la humildad, mayor el logro.
No puede haber beneficio para el mundo sin humildad.
Una persona humilde puede adaptarse a todos los ambientes,
por extraños o negativos que éstos sean.
Habrá humildad en la actitud, en la visión,
en las palabras y en las relaciones.
La persona humilde nunca dirá:
“no era mi intención decirlo,
pero simplemente surgieron las palabras”.
La presencia de una persona humilde crea
un ambiente atractivo, cordial y confortable.
Sus palabras están llenas de esencia,
poder y las expresa con buenos modales.
Una persona humilde puede hacer desaparecer
la ira de otra con unas pocas palabras.
Una palabra dicha con humildad
tiene el significado de mil palabras.
En las altas mareas de las interrelaciones humanas,
la humildad es el faro de luz que emite señales
sobre lo que nos espera a lo lejos.
Para captar estas señales, la pantalla de
la mente y del intelecto debe estar limpia.
La humildad proporciona la capacidad
de percibir situaciones, discernir las causas
de los obstáculos y las dificultades así como de
permanecer en silencio.
Cuando uno debe expresar una opinión
lo hace con la mente abierta y
con el reconocimiento de las particularidades,
la fortaleza y la sensibilidad de uno mismo
y de los demás.
La humildad, al igual que
el concepto de ser un depositario, abarca.
Explotar con arrogancia es dañarlo
y poner en peligro a toda la familia humana.
Humildad Sin humildad
no podemos crear sociedades civiles
ni servir al mundo de manera benevolente.
Humildad es cultura,
ir de un mundo a otro respetando culturas
y religiones de manera pacifista
con humildad y respeto para ti y para
los demás es la belleza interior e exterior.
La humildad ante dios sobre todas las cosas,
amor es humildad Busca al que lo tiene
todo no al que carece de ello.
Busca a Jesús, y humíllate ante
el que quien Busca el reino de Dios
lo acepta a el, lo demás vendrá por añadidura,
acepta a los demás y aprende a escuchar!
Por tanto, el signo de
la grandeza es la humildad.
La humildad permite a la persona
ser digna de confianza,
flexible y adaptable.
En todo núcleo interno del ser humano existe un espacio para la humildad.
Ese lugar será llenado en forma involuntaria, en silencio.
Esta virtud será reconocida por las demás personas y no por nosotros mismos, si así sucede, se habrá evaporado la humildad de nuestro corazón.
Tan sólo debemos comprender que los caminos a ese estado son:
EL DESAPEGO
EL AMOR
LA PAZ INTERIOR
El desapego lo conseguiremos dejando de lado todo lo superficial e intrascendente.
Para lograr el Amor, viviremos los sufrimientos y las alegrías de los seres que nos rodean, como propios.
Calmando los deseos y las inquietudes que ganan nuestra Alma, podremos llegar a la paz interior.
Cuando nuestros pensamientos dejen de ser arrogantes.
Cuando nuestros actos sean discretos y sinceros.
Cuando demos la mano con tibieza, sin esperar devoluciones.
Cuando no nos sintamos superiores a nadie.
Cuando nuestras palabras sean sencillas, cálidas y nuestro discurso corto.
Cuando no necesitemos halagos.
Entonces y solo entonces seremos humildes y nunca lo sabremos.
Publicado por Graciela Martellotto
RECONOCE TUS PROPIOS ERRORES.
La superación personal empieza por la aceptación de sí mismo, reconociéndose tal como uno es con sus virtudes y sus defectos. Entre lo que debes reconocer, renunciando a cualquier ilusión que puedas haber tenido, es que eres un ser humano y que, como tal, estás expuesto a equivocarte y a cometer errores.
Debes evitar ser arrogante y pretender la infalibilidad. Así como no exiges a los demás la infalibilidad, tampoco te crees a ti mismo infalible ni dueño de la verdad. Reconocer a los demás el derecho a decidir su propio destino implica renunciar a hacer proselitismo y a tratar de que todos piensen de la misma manera.
Si no tratas de convencer a los demás y no tienes inconveniente en reconocer tus errores, no necesitas encumbrarse en una posición de infalibilidad para poder captar adeptos. Incluso rechazarás la palabra “adepto” porque se suele usar en el sentido de alguien que adhiere a la posición de otro sin hacer un análisis propio.
Las personas que creen que aceptar los propios errores rebaja la estatura de la persona son justamente aquellos que buscan adeptos que crean incondicionalmente lo que se les dice. No pueden comprender al individuo al que sólo le interesa su propia opinión y no la opinión de los demás. A éste individuo no hay nada que le impida reconocer que se ha equivocado, ya que no le importa lo que los demás piensen.
Cuando uno busca su propia verdad y no se deja convencer por lo que los otros dicen (aunque puede aceptarlo si le parece adecuado), reconoce a los demás el mismo derecho. Esto forma parte del principio de tratar a los otros como quisieras que los otros te traten a ti mismo. Así como yo me doy el derecho de opinar de manera diferente a los demás, les reconozco a los demás el derecho a opinar de manera diferente a la mía.
La consecuencia de esto es la humildad, teniendo bien en claro que, al contrario de lo suele entenderse, no es lo mismo humildad que obsecuencia y sumisión. Ser humilde no significa arrodillarse ante nadie, sino reconocerse como un ser humano con todas sus imperfecciones, reconocimiento que justamente es lo que le impide considerarse mejor que los otros y con derecho a imponer su propia verdad.
hará el esfuerzo de escuchar y de aceptar
a los demás. Cuanto más acepte a los demás,
más se tendrá a esa persona
en gran estima y más se la escuchará.
Una palabra dicha con humildad
tiene el significado de mil
con honestidad y significado.
Ante todos los hombres es un Don de sabios describir y percibir al mundo,
La humildad es la riqueza más grande del ser humano, ser humilde ante Dios,
El éxito en el servicio a los demás proviene de la humildad.
Cuanto mayor sea la humildad, mayor el logro.
No puede haber beneficio para el mundo sin humildad.
Una persona humilde puede adaptarse a todos los ambientes,
por extraños o negativos que éstos sean.
Habrá humildad en la actitud, en la visión,
en las palabras y en las relaciones.
La persona humilde nunca dirá:
“no era mi intención decirlo,
pero simplemente surgieron las palabras”.
La presencia de una persona humilde crea
un ambiente atractivo, cordial y confortable.
Sus palabras están llenas de esencia,
poder y las expresa con buenos modales.
Una persona humilde puede hacer desaparecer
la ira de otra con unas pocas palabras.
Una palabra dicha con humildad
tiene el significado de mil palabras.
En las altas mareas de las interrelaciones humanas,
la humildad es el faro de luz que emite señales
sobre lo que nos espera a lo lejos.
Para captar estas señales, la pantalla de
la mente y del intelecto debe estar limpia.
La humildad proporciona la capacidad
de percibir situaciones, discernir las causas
de los obstáculos y las dificultades así como de
permanecer en silencio.
Cuando uno debe expresar una opinión
lo hace con la mente abierta y
con el reconocimiento de las particularidades,
la fortaleza y la sensibilidad de uno mismo
y de los demás.
La humildad, al igual que
el concepto de ser un depositario, abarca.
Explotar con arrogancia es dañarlo
y poner en peligro a toda la familia humana.
Humildad Sin humildad
no podemos crear sociedades civiles
ni servir al mundo de manera benevolente.
Humildad es cultura,
ir de un mundo a otro respetando culturas
y religiones de manera pacifista
con humildad y respeto para ti y para
los demás es la belleza interior e exterior.
La humildad ante dios sobre todas las cosas,
amor es humildad Busca al que lo tiene
todo no al que carece de ello.
Busca a Jesús, y humíllate ante
el que quien Busca el reino de Dios
lo acepta a el, lo demás vendrá por añadidura,
acepta a los demás y aprende a escuchar!
Por tanto, el signo de
la grandeza es la humildad.
La humildad permite a la persona
ser digna de confianza,
flexible y adaptable.
En todo núcleo interno del ser humano existe un espacio para la humildad.
Ese lugar será llenado en forma involuntaria, en silencio.
Esta virtud será reconocida por las demás personas y no por nosotros mismos, si así sucede, se habrá evaporado la humildad de nuestro corazón.
Tan sólo debemos comprender que los caminos a ese estado son:
EL DESAPEGO
EL AMOR
LA PAZ INTERIOR
El desapego lo conseguiremos dejando de lado todo lo superficial e intrascendente.
Para lograr el Amor, viviremos los sufrimientos y las alegrías de los seres que nos rodean, como propios.
Calmando los deseos y las inquietudes que ganan nuestra Alma, podremos llegar a la paz interior.
Cuando nuestros pensamientos dejen de ser arrogantes.
Cuando nuestros actos sean discretos y sinceros.
Cuando demos la mano con tibieza, sin esperar devoluciones.
Cuando no nos sintamos superiores a nadie.
Cuando nuestras palabras sean sencillas, cálidas y nuestro discurso corto.
Cuando no necesitemos halagos.
Entonces y solo entonces seremos humildes y nunca lo sabremos.
Publicado por Graciela Martellotto
RECONOCE TUS PROPIOS ERRORES.
La superación personal empieza por la aceptación de sí mismo, reconociéndose tal como uno es con sus virtudes y sus defectos. Entre lo que debes reconocer, renunciando a cualquier ilusión que puedas haber tenido, es que eres un ser humano y que, como tal, estás expuesto a equivocarte y a cometer errores.
Debes evitar ser arrogante y pretender la infalibilidad. Así como no exiges a los demás la infalibilidad, tampoco te crees a ti mismo infalible ni dueño de la verdad. Reconocer a los demás el derecho a decidir su propio destino implica renunciar a hacer proselitismo y a tratar de que todos piensen de la misma manera.
Si no tratas de convencer a los demás y no tienes inconveniente en reconocer tus errores, no necesitas encumbrarse en una posición de infalibilidad para poder captar adeptos. Incluso rechazarás la palabra “adepto” porque se suele usar en el sentido de alguien que adhiere a la posición de otro sin hacer un análisis propio.
Las personas que creen que aceptar los propios errores rebaja la estatura de la persona son justamente aquellos que buscan adeptos que crean incondicionalmente lo que se les dice. No pueden comprender al individuo al que sólo le interesa su propia opinión y no la opinión de los demás. A éste individuo no hay nada que le impida reconocer que se ha equivocado, ya que no le importa lo que los demás piensen.
Cuando uno busca su propia verdad y no se deja convencer por lo que los otros dicen (aunque puede aceptarlo si le parece adecuado), reconoce a los demás el mismo derecho. Esto forma parte del principio de tratar a los otros como quisieras que los otros te traten a ti mismo. Así como yo me doy el derecho de opinar de manera diferente a los demás, les reconozco a los demás el derecho a opinar de manera diferente a la mía.
La consecuencia de esto es la humildad, teniendo bien en claro que, al contrario de lo suele entenderse, no es lo mismo humildad que obsecuencia y sumisión. Ser humilde no significa arrodillarse ante nadie, sino reconocerse como un ser humano con todas sus imperfecciones, reconocimiento que justamente es lo que le impide considerarse mejor que los otros y con derecho a imponer su propia verdad.
lunes, 5 de abril de 2010
Algo sobre la traición
Por: Carlos Duclos
A menudo suele suponerse que el concepto de traición se limita a ciertos casos graves de quebrantamiento de la lealtad. No es así, de ningún modo. Un vil traidor es aquel que abandona a su prójimo cuando este lo necesita o reclama. Un traidor a todo color es quien da la espalda a ese mismo que lo ayudó o complació siempre y que en determinada circunstancia clama ayuda o solidaridad. Para Dante, por ejemplo, la traición era un pecado u aberración en la conducta humana intolerable. Por eso en la Divina Comedia a Judas, el traidor por antonomasia, lo pone en el último nivel del infierno. Antonio Machado decía que en el análisis psicológico de todas las traiciones, siempre se encontrará la mentecatez de Judas Iscariote. Ni más ni menos.
La acción del traidor es doblemente dolorosa para la víctima, porque no sólo que la deja en la soledad, sino que le determina otra pena en razón de comprender la mezquindad, el egoísmo y ruindad de aquel en quien confiaba. La traición y los traidores, están a la orden del día. Especialmente en una sociedad individualista en donde se ha impuesto la cultura del “yo primero”.
Claro que la traición no es de ahora, sino de siempre. Y no sólo de los malos por naturaleza (como Judas) sino de los buenos que suelen tener relámpagos de maldad. El Evangelio cuenta, por ejemplo, no sólo la traición de Judas, sino la de los mismos discípulos de Jesús quienes cuando los guardias van a apresarlo huyen al fin. El propio basamento de la Iglesia, Pedro, lo niega tres veces. Francisco de Asís, por ejemplo (que para ser santo no necesitó ser sacerdote), ese hombre extraordinario que dio testimonio de cómo se debe honrar a Dios, vivió la más amarga de sus experiencias cuando los propios hermanos de la orden que fundó (franciscanos o hermanos menores) le dieron la espalda. Él pedía un favor y se lo negaban. Todo iba bien cuando eran pocos y pobres, pero cuando la orden creció lo hizo también la ambición por el poder, la riqueza y la gloria. Lo de San Francisco es extraordinario, porque lejos de quejarse se retiraba a orar cuando sus compañeros le negaban favores. Debe haber sido por la comprensión de que la ambición por el poder catapulta la traición, que en determinado momento Francisco renuncia a seguir dirigiendo a la próspera orden. Se da cuenta de que sólo puede confiar en alguien que fue eternamente traicionado, en alguien que por tal motivo jamás lo traicionaría: Dios.
Tal parece que el destino del hombre es ese: traicionar y ser traicionado. Claro que hay quienes en la balanza son más lo uno que lo otro. Y hay escándalos. El escándalo del que confía y es desdeñado; el del inocente que clama y es abandonado por el líder; el del que ha hecho de la lealtad un culto en el amor de pareja, por ejemplo, y se encuentra con que en realidad había estado durmiendo con el enemigo. Está también el escándalo del que se escabulle cuando el amigo fiel clama por ayuda; el del compañero de trabajo que pide un favor y le es negado; el del que prodiga justicia y cuando la reclama se encuentra con un “no”.
Hay quienes apelan a la venganza como reacción ante la traición. Los sabios dicen, no obstante, que ello no es necesario, pues más tarde o más temprano el traidor se consume en su propia salsa. Parece ser cierto aquello que fue dicho por el cónsul romano Cepión cuando los traidores reclamaron la paga por el asesinato de Viriato, el enemigo del imperio: “Roma no paga traidores”. La vida tampoco, aunque parezca mentira.
Gracias Hector por tu maravilloso aporte
Por: Carlos Duclos
A menudo suele suponerse que el concepto de traición se limita a ciertos casos graves de quebrantamiento de la lealtad. No es así, de ningún modo. Un vil traidor es aquel que abandona a su prójimo cuando este lo necesita o reclama. Un traidor a todo color es quien da la espalda a ese mismo que lo ayudó o complació siempre y que en determinada circunstancia clama ayuda o solidaridad. Para Dante, por ejemplo, la traición era un pecado u aberración en la conducta humana intolerable. Por eso en la Divina Comedia a Judas, el traidor por antonomasia, lo pone en el último nivel del infierno. Antonio Machado decía que en el análisis psicológico de todas las traiciones, siempre se encontrará la mentecatez de Judas Iscariote. Ni más ni menos.
La acción del traidor es doblemente dolorosa para la víctima, porque no sólo que la deja en la soledad, sino que le determina otra pena en razón de comprender la mezquindad, el egoísmo y ruindad de aquel en quien confiaba. La traición y los traidores, están a la orden del día. Especialmente en una sociedad individualista en donde se ha impuesto la cultura del “yo primero”.
Claro que la traición no es de ahora, sino de siempre. Y no sólo de los malos por naturaleza (como Judas) sino de los buenos que suelen tener relámpagos de maldad. El Evangelio cuenta, por ejemplo, no sólo la traición de Judas, sino la de los mismos discípulos de Jesús quienes cuando los guardias van a apresarlo huyen al fin. El propio basamento de la Iglesia, Pedro, lo niega tres veces. Francisco de Asís, por ejemplo (que para ser santo no necesitó ser sacerdote), ese hombre extraordinario que dio testimonio de cómo se debe honrar a Dios, vivió la más amarga de sus experiencias cuando los propios hermanos de la orden que fundó (franciscanos o hermanos menores) le dieron la espalda. Él pedía un favor y se lo negaban. Todo iba bien cuando eran pocos y pobres, pero cuando la orden creció lo hizo también la ambición por el poder, la riqueza y la gloria. Lo de San Francisco es extraordinario, porque lejos de quejarse se retiraba a orar cuando sus compañeros le negaban favores. Debe haber sido por la comprensión de que la ambición por el poder catapulta la traición, que en determinado momento Francisco renuncia a seguir dirigiendo a la próspera orden. Se da cuenta de que sólo puede confiar en alguien que fue eternamente traicionado, en alguien que por tal motivo jamás lo traicionaría: Dios.
Tal parece que el destino del hombre es ese: traicionar y ser traicionado. Claro que hay quienes en la balanza son más lo uno que lo otro. Y hay escándalos. El escándalo del que confía y es desdeñado; el del inocente que clama y es abandonado por el líder; el del que ha hecho de la lealtad un culto en el amor de pareja, por ejemplo, y se encuentra con que en realidad había estado durmiendo con el enemigo. Está también el escándalo del que se escabulle cuando el amigo fiel clama por ayuda; el del compañero de trabajo que pide un favor y le es negado; el del que prodiga justicia y cuando la reclama se encuentra con un “no”.
Hay quienes apelan a la venganza como reacción ante la traición. Los sabios dicen, no obstante, que ello no es necesario, pues más tarde o más temprano el traidor se consume en su propia salsa. Parece ser cierto aquello que fue dicho por el cónsul romano Cepión cuando los traidores reclamaron la paga por el asesinato de Viriato, el enemigo del imperio: “Roma no paga traidores”. La vida tampoco, aunque parezca mentira.
Gracias Hector por tu maravilloso aporte
sábado, 27 de marzo de 2010
Cuando la Madre teresa dudo de la existencia de Dios
¿Tuvo dudas de la existencia de Dios la Madre Teresa de Calcuta?
Por: Melvin Rivera Velázquez el 25 Agosto , 2007 20 comentarios
Durante 40 años dedicó su vida ayudar a los huérfanos, pobres y enfermos de Calcuta y del planeta. Ahora un libro dice que vivió una vida donde algunas veces dudó de Dios y del cielo.
El nuevo libro Mother Teresa: Come Be My Light (Madre Teresa: Ven y sé mi luz), que se espera generará una gran controversia, trata sobre la lucha interior y dudas que tuvo la Madre Teresa de Calcuta sobre Dios. Para los ateos el libro escrito por el sacerdote canadiense Brian Kolodiejchuk es otra evidencia de que Dios es un ser inventado por nosotros los cristianos y para muchos cristianos será un libro tan importante como Las Confesiones de San Agustín (400 ) o La montaña de siete círculos (1948), de Thomas Merton.
¿Un libro escrito por un ateo?
No es un libro común porque el autor no es un ateo tratando de desmitificar a una mujer admirada por su entrega al prójimo. El recopilador y autor es Brian Kolodiejchuk, la persona que solicitó la declararan “santa” y está recopilando la información para proponer primero su santificación y luego su beatificación. Kolodiejchuk produjo el libro como prueba de que la perseverancia y llenura de fe de la Madre Teresa fue su acto más espiritual y, posiblemente, el más heroico.
En un mundo donde estamos llenos de deseos egoístas, donde lo que nos conviene es más importante que lo que Dios nos manda a hacer, muchos nos enseñan a vivir lo que Jesucristo nos dijo que debíamos hacer. Pero, como cualquier otro líder respetado y admirado fue un ser humano con errores, debilidades y también luchó con las dudas y el pecado. Este nuevo libro que saldrá muy pronto trata de cubrir ese aspecto de su vida.
Sus dudas
El artículo de portada de la revista Time (septiembre 3, 2007) dice que el libro Mother Teresa: Come Be My Light contiene la correspondencia entre Teresa, sus consejeros y superiores durante 66 años y proporciona la lucha espiritual de una vida conocida por su trabajo abnegado. Las cartas, muchas de ellas preservadas contra sus deseos (ella había solicitado que fueran destruidas pero su iglesia invalidó su petición), revelan que para la mitad de la última etapa de su vida ella no sentía casi ninguna presencia de Dios. El Rev. Brian Kolodiejchuk, autor del libro, lo expresa así: «ni en su corazón, ni en la eucaristía».
Esta ausencia de Dios parece haber comenzado casi exactamente en el tiempo que comenzó a atender a los pobres y moribundos en Calcuta.
Según el autor, aunque era elogiada en público todo el tiempo, Teresa vivió en un estado de profundo dolor espiritual. En más de 40 comunicaciones, muchas de las cuales nunca antes se han publicado, ella habla de la “sequedad”, “oscuridad”, “soledad” y “tortura” que estaba experimentando. Ella comparó esta experiencia con el infierno y en un punto dice que la ha conducido a dudar de la existencia del cielo y de Dios. Ella era consciente de la discrepancia entre su estado interno y su figura pública. «La sonrisa», escribió, es “una máscara” o “un capote” que cubre todo». También se preguntaba, si ella era portadora de un engaño verbal. «Hablé como si mi corazón estuviera enamorado de Dios – con un blando amor personal», expresó en una carta a un consejero. «Si usted hubiese estado allí, habría dicho qué hipocresía».
La sorpresa
No me extraña que personas que se han entregado a vivir el evangelio, hayan tenido dudas y una oscuridad espiritual tan intensa. Nadie sabía que la Madre Teresa vivió atormentada, sin embargo, creo que esto dará una nueva dimensión a la manera en que la gente entiende la duda.
Las dudas de la Madre Teresa -según explicó el secretario de la Congregación para la Causa de los Santos, Monseñor Nowak,- no ponen en entredicho nada de su proceso de beatificación: «Se trata de un fenómeno por el que atraviesan todos los grandes místicos y maestros espirituales, como Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, llamado noche espiritual o noche de los sentidos. Son períodos especiales de la vida espiritual en los que se sienten abandonados por un Dios al que ven lejano».
Las dudas son parte de la vida del cristiano. Paul Tillich decía: “Hay personas que nunca han hecho una decisión porque nunca han tenido dudas”. Los líderes cristianos tienen noches obscuras. Juan Wesley vivió torturado por sus dudas y hubo una etapa de su vida donde tuvo dudas sobre la salvación en Cristo y la vida eterna.
En la Biblia tenemos Salmos de duda donde el salmista se siente abandonado por Dios. Algunos teólogos los llaman Salmos de confusión y luego hay otros (o a veces en el mismo Salmo) donde la confusión se convierte en confianza y alabanza a Dios como si un estado emocional le hubiese llevado al otro.
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío, Salmo 43.5,
(RVR1960, Reina Valera 1960)
Uno de mis Salmos favoritos es el 73 donde el Salmista se siente confundido porque los malos prosperan y cuando va al altar de Dios descubre cómo terminarán. La duda lo lleva a la luz y luego dice:
Dios mío, yo estuve muy afligido;
me sentí muy amargado.
He sido muy testarudo;
me he portado mal contigo:
¡me he portado como una bestia!
A pesar de todo,
siempre he estado contigo;
tu poder me mantiene con vida,
y tus consejos me dirigen;
cuando este mundo llegue a su fin,
me recibirás con grandes honores.
¿A quién tengo en el cielo?
¡A nadie más que a ti!
Contigo a mi lado,
nada me falta en este mundo.
Salmo 73 21-25 (TLA, Traducción en lenguaje Actual)
Por: Melvin Rivera Velázquez el 25 Agosto , 2007 20 comentarios
Durante 40 años dedicó su vida ayudar a los huérfanos, pobres y enfermos de Calcuta y del planeta. Ahora un libro dice que vivió una vida donde algunas veces dudó de Dios y del cielo.
El nuevo libro Mother Teresa: Come Be My Light (Madre Teresa: Ven y sé mi luz), que se espera generará una gran controversia, trata sobre la lucha interior y dudas que tuvo la Madre Teresa de Calcuta sobre Dios. Para los ateos el libro escrito por el sacerdote canadiense Brian Kolodiejchuk es otra evidencia de que Dios es un ser inventado por nosotros los cristianos y para muchos cristianos será un libro tan importante como Las Confesiones de San Agustín (400 ) o La montaña de siete círculos (1948), de Thomas Merton.
¿Un libro escrito por un ateo?
No es un libro común porque el autor no es un ateo tratando de desmitificar a una mujer admirada por su entrega al prójimo. El recopilador y autor es Brian Kolodiejchuk, la persona que solicitó la declararan “santa” y está recopilando la información para proponer primero su santificación y luego su beatificación. Kolodiejchuk produjo el libro como prueba de que la perseverancia y llenura de fe de la Madre Teresa fue su acto más espiritual y, posiblemente, el más heroico.
En un mundo donde estamos llenos de deseos egoístas, donde lo que nos conviene es más importante que lo que Dios nos manda a hacer, muchos nos enseñan a vivir lo que Jesucristo nos dijo que debíamos hacer. Pero, como cualquier otro líder respetado y admirado fue un ser humano con errores, debilidades y también luchó con las dudas y el pecado. Este nuevo libro que saldrá muy pronto trata de cubrir ese aspecto de su vida.
Sus dudas
El artículo de portada de la revista Time (septiembre 3, 2007) dice que el libro Mother Teresa: Come Be My Light contiene la correspondencia entre Teresa, sus consejeros y superiores durante 66 años y proporciona la lucha espiritual de una vida conocida por su trabajo abnegado. Las cartas, muchas de ellas preservadas contra sus deseos (ella había solicitado que fueran destruidas pero su iglesia invalidó su petición), revelan que para la mitad de la última etapa de su vida ella no sentía casi ninguna presencia de Dios. El Rev. Brian Kolodiejchuk, autor del libro, lo expresa así: «ni en su corazón, ni en la eucaristía».
Esta ausencia de Dios parece haber comenzado casi exactamente en el tiempo que comenzó a atender a los pobres y moribundos en Calcuta.
Según el autor, aunque era elogiada en público todo el tiempo, Teresa vivió en un estado de profundo dolor espiritual. En más de 40 comunicaciones, muchas de las cuales nunca antes se han publicado, ella habla de la “sequedad”, “oscuridad”, “soledad” y “tortura” que estaba experimentando. Ella comparó esta experiencia con el infierno y en un punto dice que la ha conducido a dudar de la existencia del cielo y de Dios. Ella era consciente de la discrepancia entre su estado interno y su figura pública. «La sonrisa», escribió, es “una máscara” o “un capote” que cubre todo». También se preguntaba, si ella era portadora de un engaño verbal. «Hablé como si mi corazón estuviera enamorado de Dios – con un blando amor personal», expresó en una carta a un consejero. «Si usted hubiese estado allí, habría dicho qué hipocresía».
La sorpresa
No me extraña que personas que se han entregado a vivir el evangelio, hayan tenido dudas y una oscuridad espiritual tan intensa. Nadie sabía que la Madre Teresa vivió atormentada, sin embargo, creo que esto dará una nueva dimensión a la manera en que la gente entiende la duda.
Las dudas de la Madre Teresa -según explicó el secretario de la Congregación para la Causa de los Santos, Monseñor Nowak,- no ponen en entredicho nada de su proceso de beatificación: «Se trata de un fenómeno por el que atraviesan todos los grandes místicos y maestros espirituales, como Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, llamado noche espiritual o noche de los sentidos. Son períodos especiales de la vida espiritual en los que se sienten abandonados por un Dios al que ven lejano».
Las dudas son parte de la vida del cristiano. Paul Tillich decía: “Hay personas que nunca han hecho una decisión porque nunca han tenido dudas”. Los líderes cristianos tienen noches obscuras. Juan Wesley vivió torturado por sus dudas y hubo una etapa de su vida donde tuvo dudas sobre la salvación en Cristo y la vida eterna.
En la Biblia tenemos Salmos de duda donde el salmista se siente abandonado por Dios. Algunos teólogos los llaman Salmos de confusión y luego hay otros (o a veces en el mismo Salmo) donde la confusión se convierte en confianza y alabanza a Dios como si un estado emocional le hubiese llevado al otro.
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío, Salmo 43.5,
(RVR1960, Reina Valera 1960)
Uno de mis Salmos favoritos es el 73 donde el Salmista se siente confundido porque los malos prosperan y cuando va al altar de Dios descubre cómo terminarán. La duda lo lleva a la luz y luego dice:
Dios mío, yo estuve muy afligido;
me sentí muy amargado.
He sido muy testarudo;
me he portado mal contigo:
¡me he portado como una bestia!
A pesar de todo,
siempre he estado contigo;
tu poder me mantiene con vida,
y tus consejos me dirigen;
cuando este mundo llegue a su fin,
me recibirás con grandes honores.
¿A quién tengo en el cielo?
¡A nadie más que a ti!
Contigo a mi lado,
nada me falta en este mundo.
Salmo 73 21-25 (TLA, Traducción en lenguaje Actual)
martes, 23 de marzo de 2010
No somos más
que una gota de luz
una estrella fugaz
una chispa tan solo
en la edad del cielo.
No somos lo que quisiéramos ser
sólo un breve latir
en un silencio antiguo con la edad del cielo.
Calma, todo está en calma
deja que el beso dure,
deja que el tiempo cure.
Deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo.
No somos más
que un puñado de mar
una borma de Dios
un capricho del sol del jardín del cielo.
No damos pie,
entre tanto tic-tac,
entre tanto big-bang
sólo un grano de sal en el mar del cielo
Calma, todo está en calma
deja que el beso dure,
deja que el tiempo cure.
Deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo.
KOTHBIRO
que una gota de luz
una estrella fugaz
una chispa tan solo
en la edad del cielo.
No somos lo que quisiéramos ser
sólo un breve latir
en un silencio antiguo con la edad del cielo.
Calma, todo está en calma
deja que el beso dure,
deja que el tiempo cure.
Deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo.
No somos más
que un puñado de mar
una borma de Dios
un capricho del sol del jardín del cielo.
No damos pie,
entre tanto tic-tac,
entre tanto big-bang
sólo un grano de sal en el mar del cielo
Calma, todo está en calma
deja que el beso dure,
deja que el tiempo cure.
Deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo.
KOTHBIRO
lunes, 22 de marzo de 2010
Eres todo lo que pedía
Lo q mi alma vacía
Quería sentir
Eres lo que tanto esperaba
Lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubrí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Eres el amor de mi vida
El destino lo sabia
Y hoy te puso ante mí
Y cada vez que miro al pasado
Es que entiendo que a tu lado
Siempre pertenecí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Esto es en verdad
Lo puedo sentir
Se que mi lugar
Es junto a ti…
Eres todo lo que pedía
Lo que no conocía
Y que en ti descubrí.
Lo q mi alma vacía
Quería sentir
Eres lo que tanto esperaba
Lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubrí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Eres el amor de mi vida
El destino lo sabia
Y hoy te puso ante mí
Y cada vez que miro al pasado
Es que entiendo que a tu lado
Siempre pertenecí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Esto es en verdad
Lo puedo sentir
Se que mi lugar
Es junto a ti…
Eres todo lo que pedía
Lo que no conocía
Y que en ti descubrí.
sábado, 20 de marzo de 2010
DE JORGE LUIS BORGES
POEMA DE LOS DONES
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
Jorge Luis Borges, 1960
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
Jorge Luis Borges, 1960
KIM ... LA NIÑA DE VIETNAM
El napalm o gasolina gelatinosa es un combustible que produce una combustión más duradera que la de la gasolina simple. Esta característica ha hecho que sea utilizado por algunos ejércitos en varias guerras.
La desgarradora foto que ganó el Premio Pulitzer en 1972
"El 8 de junio de 1972, un avión norteamericano bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nic Ut registró la famosa imagen."
La guerra de Vietnam dio lugar a muchas tragedias, algunas de las cuales son más conocidas que otras. La fotografía de una niña corriendo desnuda por la carretera, con su piel ardiendo a causa del napalm, cambió la forma en la que el mundo contemplaba la guerra de Vietnam y, de hecho, todas las guerras. Esa fotografía recorrió el mundo y luego ganó el premio Pulitzer. La niña que aparece en la foto es Kim Phuc.
Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 y se crió en la aldea de Trang Bang, situada a 30 minutos al norte de Saigón.
El 8 de junio de 1972, los militares estadounidenses coordinaron un bombardeo con napalm a la zona en la cual vivía Kim.
Kim, de nueve años de edad, escapó del templo en el que se había refugiado junto con su familia. Dos de sus primos pequeños no sobrevivieron al ataque y Kim sufrió quemaduras muy graves.
Kim fue fotografiada mientras corría por la carretera gritando de dolor a causa de las quemaduras en su piel.
Nick Ut, el fotógrafo de la agencia AP que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la niña. Conmovido por su dolor, la llevó enseguida al hospital más cercano. Luego pasó 14 meses recuperándose en el Hospital Barsky, el hospital estadounidense de Saigón.
La fotografía de Kim tomada por Nick Ut sigue siendo una de las imágenes más conmovedoras de la guerra de Vietnam.
Soldados norteamericanos brindándole primeros auxilios
Nadie esperaba que Kim Phuc sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y fueron necesarias 17 operaciones de injertos de piel. A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea. Así, de esta forma ella y su familia soñaban en reconstruir sus vidas.
Lastimosamene el gobierno comunista la encontró y la utilizó impunemente sometiéndola a interminables entrevistas. Funcionarios del régimen la llevaron a la ciudad de Ho Chi Minh para que apareciese en películas propagandísticas y fue obligada a dejar la escuela y volver a su provincia en la que, como "símbolo nacional de la guerra", estaba sometida a una supervisión cotidiana del gobierno y su política.
-“Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”.
Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No lograba entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.”
En 1986 Kim aprovechó una oportunidad de viajar para estudiar en Cuba, pero allí también interrumpió sus estudios. Tuvo varios problemas de salud, incluyendo diabetes, la cual empañó su visión.
Durante su estancia en Cuba conoció a Bui Huy Toan, otro estudiante vietnamita. Se casaron en 1992 y pasaron su luna de miel en Moscú. En su vuelo de vuelta a Cuba, la pareja desertó cuando su avión aterrizó en Gander -Terranova- para abastecerse de combustible.
Con la ayuda de algunos cuáqueros, se establecieron en Canadá, donde su esposo, especialista en computadoras, pudo conseguir un empleo como ayudante de enfermería en un hospital.
Kim con su hijo en brazos, muestra las secuelas del napalm en su espalda
En 1996, el Fondo para el Vietnam Veterans Memorial invitó a Kim a las ceremonias del día de los Veteranos que tuvieron lugar en este monumento en Washington D.C. Allí Kim se dirigió a miles de veteranos de la guerra de Vietnam. Les habló de sus experiencias tras el ataque con napalm a su aldea y de cómo había, por fin, encontrado la felicidad y la libertad tras años de dolor y sufrimiento. Habló de la paz y del perdón.
Públicamente manifestó su perdón al piloto que erróneamente había vaciado las bombas sobre su aldea.
El piloto se levantó y le dijo:
-“Es como una carga muy pesada que has quitado sobre mis hombros”.
Kim y el piloto se abrazaron emocionados.
Hoy en día Kim Phuc, la niña de la fotografía está casada y con 2 hijos y reside en Canadá. Preside la 'Fundación Kim Phuc', dedicada a ayudar a los niños víctimas de la guerra y fue nombrada embajadora para la UNESCO.
Kim en la actualidad, en su Fundación
Realmente un final felíz para alguien que vivió en carne propia los horrores de la guerra, muerte de seres queridos, secuelas en su salud y que nos entrega el ejemplo de que el verdadero perdón si existe, que perdonar y olvidar es posible.
El napalm o gasolina gelatinosa es un combustible que produce una combustión más duradera que la de la gasolina simple. Esta característica ha hecho que sea utilizado por algunos ejércitos en varias guerras.
La desgarradora foto que ganó el Premio Pulitzer en 1972
"El 8 de junio de 1972, un avión norteamericano bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nic Ut registró la famosa imagen."
La guerra de Vietnam dio lugar a muchas tragedias, algunas de las cuales son más conocidas que otras. La fotografía de una niña corriendo desnuda por la carretera, con su piel ardiendo a causa del napalm, cambió la forma en la que el mundo contemplaba la guerra de Vietnam y, de hecho, todas las guerras. Esa fotografía recorrió el mundo y luego ganó el premio Pulitzer. La niña que aparece en la foto es Kim Phuc.
Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 y se crió en la aldea de Trang Bang, situada a 30 minutos al norte de Saigón.
El 8 de junio de 1972, los militares estadounidenses coordinaron un bombardeo con napalm a la zona en la cual vivía Kim.
Kim, de nueve años de edad, escapó del templo en el que se había refugiado junto con su familia. Dos de sus primos pequeños no sobrevivieron al ataque y Kim sufrió quemaduras muy graves.
Kim fue fotografiada mientras corría por la carretera gritando de dolor a causa de las quemaduras en su piel.
Nick Ut, el fotógrafo de la agencia AP que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la niña. Conmovido por su dolor, la llevó enseguida al hospital más cercano. Luego pasó 14 meses recuperándose en el Hospital Barsky, el hospital estadounidense de Saigón.
La fotografía de Kim tomada por Nick Ut sigue siendo una de las imágenes más conmovedoras de la guerra de Vietnam.
Soldados norteamericanos brindándole primeros auxilios
Nadie esperaba que Kim Phuc sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y fueron necesarias 17 operaciones de injertos de piel. A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea. Así, de esta forma ella y su familia soñaban en reconstruir sus vidas.
Lastimosamene el gobierno comunista la encontró y la utilizó impunemente sometiéndola a interminables entrevistas. Funcionarios del régimen la llevaron a la ciudad de Ho Chi Minh para que apareciese en películas propagandísticas y fue obligada a dejar la escuela y volver a su provincia en la que, como "símbolo nacional de la guerra", estaba sometida a una supervisión cotidiana del gobierno y su política.
-“Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”.
Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No lograba entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.”
En 1986 Kim aprovechó una oportunidad de viajar para estudiar en Cuba, pero allí también interrumpió sus estudios. Tuvo varios problemas de salud, incluyendo diabetes, la cual empañó su visión.
Durante su estancia en Cuba conoció a Bui Huy Toan, otro estudiante vietnamita. Se casaron en 1992 y pasaron su luna de miel en Moscú. En su vuelo de vuelta a Cuba, la pareja desertó cuando su avión aterrizó en Gander -Terranova- para abastecerse de combustible.
Con la ayuda de algunos cuáqueros, se establecieron en Canadá, donde su esposo, especialista en computadoras, pudo conseguir un empleo como ayudante de enfermería en un hospital.
Kim con su hijo en brazos, muestra las secuelas del napalm en su espalda
En 1996, el Fondo para el Vietnam Veterans Memorial invitó a Kim a las ceremonias del día de los Veteranos que tuvieron lugar en este monumento en Washington D.C. Allí Kim se dirigió a miles de veteranos de la guerra de Vietnam. Les habló de sus experiencias tras el ataque con napalm a su aldea y de cómo había, por fin, encontrado la felicidad y la libertad tras años de dolor y sufrimiento. Habló de la paz y del perdón.
Públicamente manifestó su perdón al piloto que erróneamente había vaciado las bombas sobre su aldea.
El piloto se levantó y le dijo:
-“Es como una carga muy pesada que has quitado sobre mis hombros”.
Kim y el piloto se abrazaron emocionados.
Hoy en día Kim Phuc, la niña de la fotografía está casada y con 2 hijos y reside en Canadá. Preside la 'Fundación Kim Phuc', dedicada a ayudar a los niños víctimas de la guerra y fue nombrada embajadora para la UNESCO.
Kim en la actualidad, en su Fundación
Realmente un final felíz para alguien que vivió en carne propia los horrores de la guerra, muerte de seres queridos, secuelas en su salud y que nos entrega el ejemplo de que el verdadero perdón si existe, que perdonar y olvidar es posible.
lunes, 15 de marzo de 2010
Eduardo Galeano
(Para mayores de 30)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano
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(Para mayores de 30)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano
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domingo, 14 de marzo de 2010
Apocalipsis
El libro del Apocalipsis o Apocalipsis de Juan (griego: Αποκάλυψις Ιωάννου [Apokálypsis Ioánnou], 'Revelación de Juan' )? es el último libro del Nuevo Testamento. También es conocido como Apocalipsis de Jesucristo por el título que al principio se da a este libro (αποκαλυψις ιησου χριστου [...]), y en algunos círculos protestantes simplemente como Revelación. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los eruditos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.[1]
El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia. La cantidad de símbolos, eventos y procesos complica la tarea de interpretar la totalidad de la revelación y como tal, ha sido objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate a lo largo de la historia.
Históricamente, se sabe que el Apocalipsis fue escrito a finales del siglo I o principios del siglo II (aunque otros historiadores lo ubican en distintas fechas de toda la segunda mitad del siglo I [1], [2]), cuando las persecuciones romanas contra los cristianos se hicieron más cruentas, en tiempos del emperador Domiciano (que fue César del imperio romano a fines del siglo I). Este, como algunos otros emperadores, exigían (ya sea por simple vanidad o como estrategia de coerción a sus súbditos) que sus estatuas fueran adoradas a lo largo de todo el imperio, cosa que los cristianos se negaban a hacer por motivos religiosos: los Césares se autoproclamaban 'Señor de Señores', además de 'hijos de Dios', títulos que los cristianos reservan exclusivamente para Jesucristo.[2]
Por ello, el Apocalipsis conllevaría también un trasfondo histórico que haría referencias múltiples a estas persecuciones y a los consejos que el autor daría a sus lectores, cristianos, de mantenerse en la fe para soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la nueva Jerusalén como premio seguro para los que fueran firmes (Prévost, 2001: 27-32).
Ver el enlace-
http://www.apocalipsis.org/s-ch1.htm
El libro del Apocalipsis o Apocalipsis de Juan (griego: Αποκάλυψις Ιωάννου [Apokálypsis Ioánnou], 'Revelación de Juan' )? es el último libro del Nuevo Testamento. También es conocido como Apocalipsis de Jesucristo por el título que al principio se da a este libro (αποκαλυψις ιησου χριστου [...]), y en algunos círculos protestantes simplemente como Revelación. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los eruditos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.[1]
El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia. La cantidad de símbolos, eventos y procesos complica la tarea de interpretar la totalidad de la revelación y como tal, ha sido objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate a lo largo de la historia.
Históricamente, se sabe que el Apocalipsis fue escrito a finales del siglo I o principios del siglo II (aunque otros historiadores lo ubican en distintas fechas de toda la segunda mitad del siglo I [1], [2]), cuando las persecuciones romanas contra los cristianos se hicieron más cruentas, en tiempos del emperador Domiciano (que fue César del imperio romano a fines del siglo I). Este, como algunos otros emperadores, exigían (ya sea por simple vanidad o como estrategia de coerción a sus súbditos) que sus estatuas fueran adoradas a lo largo de todo el imperio, cosa que los cristianos se negaban a hacer por motivos religiosos: los Césares se autoproclamaban 'Señor de Señores', además de 'hijos de Dios', títulos que los cristianos reservan exclusivamente para Jesucristo.[2]
Por ello, el Apocalipsis conllevaría también un trasfondo histórico que haría referencias múltiples a estas persecuciones y a los consejos que el autor daría a sus lectores, cristianos, de mantenerse en la fe para soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la nueva Jerusalén como premio seguro para los que fueran firmes (Prévost, 2001: 27-32).
Ver el enlace-
http://www.apocalipsis.org/s-ch1.htm
sábado, 13 de marzo de 2010
MIRA en tu jardín las rosas entreabiertas, y nunca los pétalos caídos...
OBSERVA en tu camino la distancia vencida y nunca lo que falte todavía...
GUARDA de tu mirar los brillos de alegría y nunca las nieblas de tristezas...
RETÉN de tu voz carcajadas y canciones y nunca los gemidos dolorosos...
CONSERVA en tus oídos las palabras de amor y nunca las de odio...
GRABA en tus pupilas el nacer de las auroras y nunca tus ponientes lastimosos...
CONSERVA en tu rostro las líneas de las sonrisas y nunca los surcos de tu llanto...
CUENTA a los hombres el azul de tus primaveras y nunca las tempestades del invierno...
GUARDA en tus mejillas solo las caricias disfrutadas, olvida las bofetadas recibidas...
CONSERVA de tus pies los pasos rectos y puros, olvida los caminos equivocados...
RECUERDA con placer tus escaladas, olvida las desilusiones del descenso...
RECUERDA los días en que fuiste agua limpia, olvida las horas en que te sentiste pantano...
CUENTA y muestra las medallas de tus victorias, olvida las cicatrices de las derrotas...
MIRA de frente el Sol que existe en tu vida, ignora la sombra que queda atrás...
La flor que se abre es más importante que mil pétalos caídos;
Y solo un mirar de amor puede llevar consigo calor para entibiar muchos inviernos...
Sé OPTIMISTA, y no te olvides que...
En la profundidad de las noches sin luna es donde brillan mucho más las estrellas!
Que tu vida sea un jardín florido !!!
ANONIMO
OBSERVA en tu camino la distancia vencida y nunca lo que falte todavía...
GUARDA de tu mirar los brillos de alegría y nunca las nieblas de tristezas...
RETÉN de tu voz carcajadas y canciones y nunca los gemidos dolorosos...
CONSERVA en tus oídos las palabras de amor y nunca las de odio...
GRABA en tus pupilas el nacer de las auroras y nunca tus ponientes lastimosos...
CONSERVA en tu rostro las líneas de las sonrisas y nunca los surcos de tu llanto...
CUENTA a los hombres el azul de tus primaveras y nunca las tempestades del invierno...
GUARDA en tus mejillas solo las caricias disfrutadas, olvida las bofetadas recibidas...
CONSERVA de tus pies los pasos rectos y puros, olvida los caminos equivocados...
RECUERDA con placer tus escaladas, olvida las desilusiones del descenso...
RECUERDA los días en que fuiste agua limpia, olvida las horas en que te sentiste pantano...
CUENTA y muestra las medallas de tus victorias, olvida las cicatrices de las derrotas...
MIRA de frente el Sol que existe en tu vida, ignora la sombra que queda atrás...
La flor que se abre es más importante que mil pétalos caídos;
Y solo un mirar de amor puede llevar consigo calor para entibiar muchos inviernos...
Sé OPTIMISTA, y no te olvides que...
En la profundidad de las noches sin luna es donde brillan mucho más las estrellas!
Que tu vida sea un jardín florido !!!
ANONIMO
jueves, 11 de marzo de 2010
Lealtad
La Lealtad
Quizás nadie entienda mejor el valor de la lealtad que aquella persona que ha sido traicionada en algún momento... Está claro que todas las personas esperamos la lealtad de los demás, y que a nadie le gusta ser traicionado, o saber que un amigo habló mal de nosotros. En otro sentido, nos parece terrible cuando, después de trabajar en un empresa muchos años, nos despiden sin pensar en todos los años que le invertimos. Detectar la lealtad (o deslealtad) en los demás es fácil, pero ¿Cómo estoy viviendo yo la lealtad? ¿Realmente sé qué es? ¿Qué esperan los demás de mí?
La lealtad implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad se entronca con temas como la Patria, el trabajo, la familia o la amistad. Cuando alguien nos ha dado algo bueno, le debemos mucho más que agradecimiento.
La lealtad es un valor, pues quien es traidor, se queda solo. Necesitamos ser leales con aquellos que nos han ayudado: ese amigo que nos defendió, el país que nos acoge como patria, esa empresa que nos da trabajo. La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado, en otras palabras “sacar la cara”.
Si somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma.
En este sentido, la lealtad es una llave que nos permite tener un autentico éxito en nuestras relaciones. Además no es un valor fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios, luego, esta persona no resulta confiable para nadie.
Existen distintas actitudes desleales: Las críticas que se hacen las personas, resaltando los defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que realizan su trabajo. Hablar mal de nuestros jefes, maestros o de las instituciones que representan. Divulgar confidencias que se nos han hecho. Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo a superarse. Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia, como el modo de hablar, vestir o conducirse en público. El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo. Cobrar una suma mucho más alta a la pactada.
Como vemos, la Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras.
Sin embargo, no es suficiente contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunas observaciones:
En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela… Es necesario reconocer los valores que representan las instituciones o aquellos que promueven las personas con sus ideas y actitudes. Nunca será buena idea que una persona que se preocupa por vivir los valores, trabaje en un lugar donde se hacen fraudes o impera la corrupción.Se deben buscar y conocer los valores permanentes para cualquier situación, de otra forma se es "leal" mientras se comparten las mismas ideas. La persona que convive en un ambiente de diversión malsana y excesos, pronto se alejará y comenzará a hablar mal de aquellos que dejaron de participar de sus actividades.
De esta forma vemos como la Lealtad no es consecuencia de un sentimiento afectivo, sino el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. El mentir para encubrir las faltas de un amigo (en la casa, el trabajo o la escuela) no nos hace leales, sino cómplices.
A su vez, si colocamos como valor fundamental el alcance de objetivos, podemos llegar a perder el sentido de la cooperación. La persona que participa de una actividad sólo por el resultado exitoso, fácilmente abandona la empresa cuando las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener esos beneficios a los que estaba acostumbrado.
Lo que debe quedar claro es que lo importante es vivir los valores por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma. Todo trabajo se debe hacer bien, no por “quedar bien con el jefe”, sino por nuestra integridad y compromiso con nuestro trabajo y nuestra sociedad.
Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la Lealtad. No basta conocer los valores, es necesario darlos a conocer y reforzarlos para lograr un cambio de actitud, al hacerlo, logramos madurar la amistad y fortalecer el afecto
Quizás nadie entienda mejor el valor de la lealtad que aquella persona que ha sido traicionada en algún momento... Está claro que todas las personas esperamos la lealtad de los demás, y que a nadie le gusta ser traicionado, o saber que un amigo habló mal de nosotros. En otro sentido, nos parece terrible cuando, después de trabajar en un empresa muchos años, nos despiden sin pensar en todos los años que le invertimos. Detectar la lealtad (o deslealtad) en los demás es fácil, pero ¿Cómo estoy viviendo yo la lealtad? ¿Realmente sé qué es? ¿Qué esperan los demás de mí?
La lealtad implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad se entronca con temas como la Patria, el trabajo, la familia o la amistad. Cuando alguien nos ha dado algo bueno, le debemos mucho más que agradecimiento.
La lealtad es un valor, pues quien es traidor, se queda solo. Necesitamos ser leales con aquellos que nos han ayudado: ese amigo que nos defendió, el país que nos acoge como patria, esa empresa que nos da trabajo. La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado, en otras palabras “sacar la cara”.
Si somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma.
En este sentido, la lealtad es una llave que nos permite tener un autentico éxito en nuestras relaciones. Además no es un valor fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios, luego, esta persona no resulta confiable para nadie.
Existen distintas actitudes desleales: Las críticas que se hacen las personas, resaltando los defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que realizan su trabajo. Hablar mal de nuestros jefes, maestros o de las instituciones que representan. Divulgar confidencias que se nos han hecho. Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo a superarse. Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia, como el modo de hablar, vestir o conducirse en público. El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo. Cobrar una suma mucho más alta a la pactada.
Como vemos, la Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras.
Sin embargo, no es suficiente contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunas observaciones:
En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela… Es necesario reconocer los valores que representan las instituciones o aquellos que promueven las personas con sus ideas y actitudes. Nunca será buena idea que una persona que se preocupa por vivir los valores, trabaje en un lugar donde se hacen fraudes o impera la corrupción.Se deben buscar y conocer los valores permanentes para cualquier situación, de otra forma se es "leal" mientras se comparten las mismas ideas. La persona que convive en un ambiente de diversión malsana y excesos, pronto se alejará y comenzará a hablar mal de aquellos que dejaron de participar de sus actividades.
De esta forma vemos como la Lealtad no es consecuencia de un sentimiento afectivo, sino el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. El mentir para encubrir las faltas de un amigo (en la casa, el trabajo o la escuela) no nos hace leales, sino cómplices.
A su vez, si colocamos como valor fundamental el alcance de objetivos, podemos llegar a perder el sentido de la cooperación. La persona que participa de una actividad sólo por el resultado exitoso, fácilmente abandona la empresa cuando las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener esos beneficios a los que estaba acostumbrado.
Lo que debe quedar claro es que lo importante es vivir los valores por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma. Todo trabajo se debe hacer bien, no por “quedar bien con el jefe”, sino por nuestra integridad y compromiso con nuestro trabajo y nuestra sociedad.
Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la Lealtad. No basta conocer los valores, es necesario darlos a conocer y reforzarlos para lograr un cambio de actitud, al hacerlo, logramos madurar la amistad y fortalecer el afecto
martes, 9 de marzo de 2010
¿Tú de qué eres esclavo? ¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?, ¿de tus traumas de la infancia?, ¿de lo que alguien más decidió que fueras?, ¿de una relación que no te satisface?, ¿de un trabajo que no disfrutas?, ¿de la rutina de tu vida?
¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda en el guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti.
¿Qué es lo que te tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al que dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solo?
¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.
¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?
El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.
Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.
Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?
¡Despierta ya hermano!, ¡Despierta ya hermana!, ¡Esta es la vida!
La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuado tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este párrafo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita. En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres!
No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, o malhumorado, o preocupado. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijitos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: “Estás vivo, estás vivo, estás vivo”.
Yo se que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez, así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir como reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.
Se también que tú no eres perfecto, nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formado a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán.
Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión, los compartes con todos tus hermanos. ¡Bienvenido a la raza humana! Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad.
Si te preguntas ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida………
Francisco. J. Angel
¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda en el guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti.
¿Qué es lo que te tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al que dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solo?
¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.
¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?
El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.
Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.
Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?
¡Despierta ya hermano!, ¡Despierta ya hermana!, ¡Esta es la vida!
La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuado tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este párrafo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita. En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres!
No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, o malhumorado, o preocupado. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijitos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: “Estás vivo, estás vivo, estás vivo”.
Yo se que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez, así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir como reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.
Se también que tú no eres perfecto, nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formado a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán.
Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión, los compartes con todos tus hermanos. ¡Bienvenido a la raza humana! Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad.
Si te preguntas ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida………
Francisco. J. Angel
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