viernes, 23 de abril de 2010

Entrevista al Dr. Jorge Carvajal




Me gusta compartirlo. ..



Entrevista al Dr. Jorge Carvajal


Médico Cirujano de la U. de A.


Pionero de la Medicina Bioenergética


Marzo 10, 2009







¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende


En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.




La Salud y Las Emociones



¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?


Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.


Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.


El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.




¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.


Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.



¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmació n, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.





¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.



¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.




¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.




¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.


¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.



¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.




¿ Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.



¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.


La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro. El estrés es otro de los males de nuestra época.


El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.


El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.



¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.


Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.



¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.


Vivir el Presente



¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.



¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.



¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.


El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.


Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.




¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformació n permanente.

jueves, 22 de abril de 2010

DIOS SIEMPRE







LLEGA EN EL






MOMENTO JUSTO



Todos los Domingos por la tarde, después del servicio mañanero en la iglesia, el Pastor y su hijo de 11 años iban al pueblo a repartir volantes a cada persona que veían. Este Domingo en particular, cuando llegó la hora de ir al pueblo a repartir los volantes, el tiempo estaba muy frío y comenzó a lloviznar.


El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre,:

OK, papá, estoy listo'.

Su papá, el Pastor, le dijo
-'Listo para qué?'

'Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.'

El papá respondió:

- 'Hijo, está muy frío afuera y está lloviznando.'

El niño miró sorprendido a su padre y le dijo:



-'Pero Papá, la gente necesitan saber de Dios aún en los días lluviosos.'

El Papá contestó:

- 'Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo.'

Con desespero, el niño dijo:

- 'Papá, puedo ir yo solo? Por favor?

Su padre titubeó por un momento y luego dijo:


-'Hijo, tú puedes ir. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.'


-'Gracias papá!'



Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.


Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.


Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.

Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:


-'Qué puedo hacer por ti, hijo.'

Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo:

-'Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que ....*DIOS REALMENTE LA AMA * y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.


El niño le dio el volante y se fue.

Ella solo dijo:

-'GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga.'

Bien, el siguiente domingo por la mañana el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó:


-'Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?.


Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:


-'Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.



Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo. El domingo pasado fue un dia particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.



Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.



Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.



Entonces pensé, 'Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá'.

Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.



Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?



Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!



Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.



Cuando abrí la puerta no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.



Su sonrisa, ohhh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: 'SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.'



'Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.



Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.



Ya no las necesitaría más. Como ven . . .ahora soy una hija feliz del REY.



Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.'



Todos lloraban en la iglesia.



El Pastor bajó del pulpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.



Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.



Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje.



No permitas que este mensaje muera de frío; después de leerlo, pásalo a otros.

Recuerda, el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cerca de ti.



POR FAVOR LEER CON FE Esta es una oración impresionante. Créelo y serás bendecido.



Lucas 18,27:



"el les dijo:






lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios".



El problema con muchos de nosotros es que no creemos que Dios abrirá una ventana y derramara bendiciones que no tendremos lugar para recibirlas.






Reto a cualquier persona a tratar a Dios.






Él es fiel a su palabra.






Dios no puede mentir y sus promesas son seguras.



sábado, 17 de abril de 2010

“… y Él hace señales y Milagros en el cielo y en la tierra… "



Daniel 6:27


****************


DIOS continuamente nos está hablando. Tiene formas sutiles de lenguaje con las que a cada instante está en contacto con nosotros. Sin embargo a veces por estar con la mente en otro lado, o por desconocimiento o por no poner atención, se pasan por alto.




Muchas veces ante una decisión el pedir ayuda a DIOS, siempre llegará con una respuesta en donde menos lo imaginemos. Los mensajes siempre están a nuestro alcance, lo importante es escucharlos.



Es por ello que si aprendemos el lenguaje de DIOS y desarrollamos la habilidad necesaria para escucharlo, no acabaremos como el hombre de la típica historia sobre la inundación…

Un día en un pueblo hubo una gran inundación. Un hombre que logró subir al tejado de su casa, rogaba a DIOS por ayuda …

“DIOS, por favor ayúdame", suplicaba.



En poco tiempo apareció una lancha, pero él no quiso subirse a ella.



Un poco más tarde, miró al cielo y vio cómo desde un helicóptero le lanzaban una escalera de cuerda pero tampoco la aceptó.


El agua siguió subiendo y se ahogó.

Ya en el cielo, molesto, le reclamó a San Pedro… “Rogué a DIOS que fuera en mi ayuda, pero no hizo nada.”



San Pedro, sorprendido respondió…



“DIOS te envió una ancha y un helicóptero, ¿por qué los rechazaste?



Así como el hombre del cuento, muchas veces llega la ayuda y por obvia que se a no se ve porque se espera recibir de otra manera.



¿Cuántas veces necesitamos tomar una decisión y encontramos respuesta en una revista, película, comentario o comercial?


Muchas.



DIOS tiene sus propias maneras, tal vez no son lo que imaginamos pero su ayuda y respuesta siempre llega y la mayoría de las veces con un beneficio mayor del que esperamos.



Si se está enfocado a un solo canal de respuesta, se deja pasar la oportunidad de recibirla ya que Él utilizará el método que cree mejor para nosotros y ése no necesariamente es el que previamente se eligió.

Albert Clayton en su libro “El Lenguaje de Dios” nos dice que DIOS tiene básicamente 25 formas de comunicarse con nosotros .

Si las vemos y escuchamos podremos crear una realidad más plena y feliz.


Estás son…

 
1. Atracción instantánea.


2. Augurios.



3. Coincidencias.


4. Corazonadas.



5. DIOS a través de los demás.



6. Efecto eco.



7. Ensueños.



8. Epifanía.



9. Fenómenos naturales.



10. Impresiones mentales.



11. Intuiciones.



12. Llamadas de atención.


13. Milagros.



14. Murmullos de Ángeles.


15. Premoniciones.



16. Presagios.


17. Reacción visceral.



18. Sabiduría interior.


19. Serendipidad.

20. Señales.

21. Sincronicidades.



22. Tener pinta de ser cierto.



23. Sueños.

24. Telepatía.

 
25. Visiones.






Como vemos son muchas formas. Ya conociéndolas es más fácil que podamos estar alertas poder escucharlo.






DIOS siempre llega a tiempo y utiliza formas que nos son familiares.






Si ponemos atención, todo lo que vemos y escuchamos tiene implícitos mensajes que si estamos alertas y en especial abiertos a recibirlos nos servirán de guía infalible para tener una vida feliz.






Es como si cierta frase de un libro o de una película estuvieran escritas para nosotros en este momento.






Parecen respuestas mágicas que nos llegan en el preciso momento y nos permiten seguir sin error.






Si escuchamos los mensajes que DIOS nos envía se van acomodando las cosas de tal manera que todo se ajusta de manera perfecta.






DIOS quiere que seamos felices y que logremos todo lo que deseamos. También quiere que nuestro crecimiento sea en base al AMOR y que sea de una manera divertida.






Siempre está con nosotros y continuamente se nos está manifestando.






Somos privilegiados en poder ser escuchados y poder tener esta comunicación con él de manera tan directa.






Ahora nos toca a nosotros escuchar sus palabras en un lenguaje tan simple que nos permite lograrlo todo.






A partir de ahora podemos estar más alertas a escucharlo felices y confiados de que siempre responde.






Ahora ya demos ser más conscientes de que DIOS siempre está y que nos hace llegar su ayuda y respuesta.






Finalmente, sin importar lo que esté pasando en nuestra vida…










“ LOS MÉTODOS DE DIOS SON INFALIBRES,


SUS CAMINOS SON ILMITADOS PORQUE EN SU INFINITO AMOR,


ÉL HACE CAMINOS DONDE NO HAY CAMINOS.”






Y tú…






¿Crees que DIOS siempre responde o dudas de ello?,


¿Escuchas el lenguaje de DIOS o simplemente te pasa desapercibido?







viernes, 16 de abril de 2010

El sabio no dice lo que sabe, y el necio, no sabe lo que dice.
 Amame cuando menos lo merezca, ya que es cuando mas lo necesito.
 
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien dias de tristeza.
 
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
 
La puerta mejor cerrada, es la que puede dejarse abierta.
 
No prometas nada, cuanto te sientas eufórico, no respondas nada cuando te sientas iracundo.
 
Si haces planes para un año, siembra arroz; si haces planes para 2 lustros, planta árboles; si haces planes para toda la vida, educa a una persona.
 
Si un problema tiene solución no hace falta preocuparse; si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
 
Que curioso es el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere.
 
El agua hace flotar al barco, pero también puede hundirlo.
 
No puedes cambiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
 
Si me das pescado comeré hoy; si me enseñas a pescar comeré mañana.
 
Incluso las torres más altas, empiezan por el suelo.
 Vive cada día de tu vida, como si fuese el último....algún día acertarás.
 
Jamás desesperes, aún estando en la más sombría aflicción, pues de la nubes mas negras, cae agua fecunda y pura.
 
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
 
Quien hace una pregunta, es ignorante cinco minutos; quien no la hace, será siempre ignorante.
 
Es mejor volverse atrás, que perderse en el camino.   

viernes, 9 de abril de 2010

La importancia de aprender a escuchar a los demás





* Dedica toda tu atención y el tiempo necesario a la escucha. Elige para cada conversación un momento y un lugar que te permitan prestar toda tu atención.






* Escucha para aprender. En una discusión, si hablas el último, tendrás la ventaja de conocer la posición de todos los demás.






* Escucha lo que el otro dice...y también lo que no dice. A veces no es tan importante lo que nos han dicho sino cómo nos lo han dicho. El lenguaje gestual y el tono de la voz dan más información que las palabras.






* Evita interrumpir. Las interrupciones dan a tu interlocutor un mensaje: lo que yo tengo que decir es más importante que lo tuyo.






* Elige bien lo que vas a decir. En cualquier diálogo, se nos ocurren muchas cosas que podríamos decir. Pero no todas ayudan. Cuando vayas a hablar, piensa si lo que vas a decir enriquece el diálogo o lo rompe.






* Escucha para ayudar a los demás. La escucha es muchas veces lo que la gente más necesita. No intentes resolver los problemas de los demás. Escuchando ya ayudas.












Muchas veces no dejamos que los demás hablen tranquilamente y nos oponemos agresivamente a cualquier cosa que estos digan. Aprender a escuchar a las otras personas, por más que no estemos de acuerdo con lo que ellos dicen, tiene que ser una de las cuestiones básicas de nuestro desenvolvimiento cotidiano.

Aquel que es buen oyente se destaca sobre lo demás. Es que, además de escuchar y dejar hablar a los otros, demuestra que tiene apertura mental.




Sabe tolerar las críticas y las voces disidentes. Por eso mismo, cuando le toca dar su opinión, lo hace sin ser agresivo y exponiendo claramente sus ideas. Quien sabe hablar también sabe escuchar. Y viceversa. Todo parte del respeto, el entendimiento y la serenidad mental.



Saber escuchar y dejar hablar a los demás correctamente es un claro síntoma de madurez mental, intelectual y afectiva. Sólo aquel que está preparado para ello sabe aceptar a los demás, incluso sus prejuicios, exageraciones y otras cosas que mucha gente no toleraría.



Por esto mismo es fundamental el hecho de aprender a escuchar en el crecimiento personal. Cuando lo hayamos logrado, será una señal de que vamos por buen camino.
Una persona que personifique la humildad


hará el esfuerzo de escuchar y de aceptar

a los demás. Cuanto más acepte a los demás,

más se tendrá a esa persona

en gran estima y más se la escuchará.

Una palabra dicha con humildad

tiene el significado de mil



con honestidad y significado.

Ante todos los hombres es un Don de sabios describir y percibir al mundo,

La humildad es la riqueza más grande del ser humano, ser humilde ante Dios,



El éxito en el servicio a los demás proviene de la humildad.

Cuanto mayor sea la humildad, mayor el logro.

No puede haber beneficio para el mundo sin humildad.



Una persona humilde puede adaptarse a todos los ambientes,

por extraños o negativos que éstos sean.

Habrá humildad en la actitud, en la visión,

en las palabras y en las relaciones.

La persona humilde nunca dirá:

“no era mi intención decirlo,

pero simplemente surgieron las palabras”.

La presencia de una persona humilde crea

un ambiente atractivo, cordial y confortable.

Sus palabras están llenas de esencia,

poder y las expresa con buenos modales.

Una persona humilde puede hacer desaparecer

la ira de otra con unas pocas palabras.

Una palabra dicha con humildad

tiene el significado de mil palabras.



En las altas mareas de las interrelaciones humanas,

la humildad es el faro de luz que emite señales

sobre lo que nos espera a lo lejos.

Para captar estas señales, la pantalla de

la mente y del intelecto debe estar limpia.

La humildad proporciona la capacidad

de percibir situaciones, discernir las causas

de los obstáculos y las dificultades así como de

permanecer en silencio.

Cuando uno debe expresar una opinión

lo hace con la mente abierta y

con el reconocimiento de las particularidades,

la fortaleza y la sensibilidad de uno mismo

y de los demás.



La humildad, al igual que



el concepto de ser un depositario, abarca.

Explotar con arrogancia es dañarlo

y poner en peligro a toda la familia humana.

Humildad Sin humildad

no podemos crear sociedades civiles

ni servir al mundo de manera benevolente.

Humildad es cultura,

ir de un mundo a otro respetando culturas

y religiones de manera pacifista

con humildad y respeto para ti y para

los demás es la belleza interior e exterior.

La humildad ante dios sobre todas las cosas,

amor es humildad Busca al que lo tiene

todo no al que carece de ello.

Busca a Jesús, y humíllate ante

el que quien Busca el reino de Dios

lo acepta a el, lo demás vendrá por añadidura,

acepta a los demás y aprende a escuchar!

Por tanto, el signo de

la grandeza es la humildad.

La humildad permite a la persona

ser digna de confianza,

flexible y adaptable.

En todo núcleo interno del ser humano existe un espacio para la humildad.


Ese lugar será llenado en forma involuntaria, en silencio.

Esta virtud será reconocida por las demás personas y no por nosotros mismos, si así sucede, se habrá evaporado la humildad de nuestro corazón.

Tan sólo debemos comprender que los caminos a ese estado son:

EL DESAPEGO

EL AMOR

LA PAZ INTERIOR

El desapego lo conseguiremos dejando de lado todo lo superficial e intrascendente.

Para lograr el Amor, viviremos los sufrimientos y las alegrías de los seres que nos rodean, como propios.

Calmando los deseos y las inquietudes que ganan nuestra Alma, podremos llegar a la paz interior.

Cuando nuestros pensamientos dejen de ser arrogantes.

Cuando nuestros actos sean discretos y sinceros.

Cuando demos la mano con tibieza, sin esperar devoluciones.

Cuando no nos sintamos superiores a nadie.

Cuando nuestras palabras sean sencillas, cálidas y nuestro discurso corto.

Cuando no necesitemos halagos.

Entonces y solo entonces seremos humildes y nunca lo sabremos.



Publicado por Graciela Martellotto

RECONOCE TUS PROPIOS ERRORES.












La superación personal empieza por la aceptación de sí mismo, reconociéndose tal como uno es con sus virtudes y sus defectos. Entre lo que debes reconocer, renunciando a cualquier ilusión que puedas haber tenido, es que eres un ser humano y que, como tal, estás expuesto a equivocarte y a cometer errores.



Debes evitar ser arrogante y pretender la infalibilidad. Así como no exiges a los demás la infalibilidad, tampoco te crees a ti mismo infalible ni dueño de la verdad. Reconocer a los demás el derecho a decidir su propio destino implica renunciar a hacer proselitismo y a tratar de que todos piensen de la misma manera.



Si no tratas de convencer a los demás y no tienes inconveniente en reconocer tus errores, no necesitas encumbrarse en una posición de infalibilidad para poder captar adeptos. Incluso rechazarás la palabra “adepto” porque se suele usar en el sentido de alguien que adhiere a la posición de otro sin hacer un análisis propio.



Las personas que creen que aceptar los propios errores rebaja la estatura de la persona son justamente aquellos que buscan adeptos que crean incondicionalmente lo que se les dice. No pueden comprender al individuo al que sólo le interesa su propia opinión y no la opinión de los demás. A éste individuo no hay nada que le impida reconocer que se ha equivocado, ya que no le importa lo que los demás piensen.



Cuando uno busca su propia verdad y no se deja convencer por lo que los otros dicen (aunque puede aceptarlo si le parece adecuado), reconoce a los demás el mismo derecho. Esto forma parte del principio de tratar a los otros como quisieras que los otros te traten a ti mismo. Así como yo me doy el derecho de opinar de manera diferente a los demás, les reconozco a los demás el derecho a opinar de manera diferente a la mía.



La consecuencia de esto es la humildad, teniendo bien en claro que, al contrario de lo suele entenderse, no es lo mismo humildad que obsecuencia y sumisión. Ser humilde no significa arrodillarse ante nadie, sino reconocerse como un ser humano con todas sus imperfecciones, reconocimiento que justamente es lo que le impide considerarse mejor que los otros y con derecho a imponer su propia verdad.




lunes, 5 de abril de 2010

Algo sobre la traición



Por: Carlos Duclos


A menudo suele suponerse que el concepto de traición se limita a ciertos casos graves de quebrantamiento de la lealtad. No es así, de ningún modo. Un vil traidor es aquel que abandona a su prójimo cuando este lo necesita o reclama. Un traidor a todo color es quien da la espalda a ese mismo que lo ayudó o complació siempre y que en determinada circunstancia clama ayuda o solidaridad. Para Dante, por ejemplo, la traición era un pecado u aberración en la conducta humana intolerable. Por eso en la Divina Comedia a Judas, el traidor por antonomasia, lo pone en el último nivel del infierno. Antonio Machado decía que en el análisis psicológico de todas las traiciones, siempre se encontrará la mentecatez de Judas Iscariote. Ni más ni menos.


La acción del traidor es doblemente dolorosa para la víctima, porque no sólo que la deja en la soledad, sino que le determina otra pena en razón de comprender la mezquindad, el egoísmo y ruindad de aquel en quien confiaba. La traición y los traidores, están a la orden del día. Especialmente en una sociedad individualista en donde se ha impuesto la cultura del “yo primero”.


Claro que la traición no es de ahora, sino de siempre. Y no sólo de los malos por naturaleza (como Judas) sino de los buenos que suelen tener relámpagos de maldad. El Evangelio cuenta, por ejemplo, no sólo la traición de Judas, sino la de los mismos discípulos de Jesús quienes cuando los guardias van a apresarlo huyen al fin. El propio basamento de la Iglesia, Pedro, lo niega tres veces. Francisco de Asís, por ejemplo (que para ser santo no necesitó ser sacerdote), ese hombre extraordinario que dio testimonio de cómo se debe honrar a Dios, vivió la más amarga de sus experiencias cuando los propios hermanos de la orden que fundó (franciscanos o hermanos menores) le dieron la espalda. Él pedía un favor y se lo negaban. Todo iba bien cuando eran pocos y pobres, pero cuando la orden creció lo hizo también la ambición por el poder, la riqueza y la gloria. Lo de San Francisco es extraordinario, porque lejos de quejarse se retiraba a orar cuando sus compañeros le negaban favores. Debe haber sido por la comprensión de que la ambición por el poder catapulta la traición, que en determinado momento Francisco renuncia a seguir dirigiendo a la próspera orden. Se da cuenta de que sólo puede confiar en alguien que fue eternamente traicionado, en alguien que por tal motivo jamás lo traicionaría: Dios.


Tal parece que el destino del hombre es ese: traicionar y ser traicionado. Claro que hay quienes en la balanza son más lo uno que lo otro. Y hay escándalos. El escándalo del que confía y es desdeñado; el del inocente que clama y es abandonado por el líder; el del que ha hecho de la lealtad un culto en el amor de pareja, por ejemplo, y se encuentra con que en realidad había estado durmiendo con el enemigo. Está también el escándalo del que se escabulle cuando el amigo fiel clama por ayuda; el del compañero de trabajo que pide un favor y le es negado; el del que prodiga justicia y cuando la reclama se encuentra con un “no”.


Hay quienes apelan a la venganza como reacción ante la traición. Los sabios dicen, no obstante, que ello no es necesario, pues más tarde o más temprano el traidor se consume en su propia salsa. Parece ser cierto aquello que fue dicho por el cónsul romano Cepión cuando los traidores reclamaron la paga por el asesinato de Viriato, el enemigo del imperio: “Roma no paga traidores”. La vida tampoco, aunque parezca mentira.




Gracias Hector por tu maravilloso aporte